sábado, 31 de enero de 2015

ABEL, AMBIDEXTRO

ABEL GARCIA ROURE, AYUDANTE DE DIRECCIÓN


Durante mucho tiempo, Abel Garcia Roure ha sido mi mano derecha.
En realidad ha sido mi mano derecha y también mi mano izquierda, mis pulmones, mi hígado y mi cabeza.
A veces me hago una transfusión de Abel y a veces un trasplante.
Nunca se lo diagnosticaron, pero sufre un trastorno serio de hiperactividad. No conozco a nadie que sea capaz de dormir menos horas, durante tantos meses, y seguir rindiendo como si estuviera vivo. Tiene una energía inaudita, impracticable. Esta enorme ventaja a la hora de convertirse en ayudante de dirección, también implica un gran problema a la hora de intentar retratarlo: nos ha costado siglos encontrar fotos de Abel que no estuvieran movidas.

 Abel y sus recursos para movilizar al equipo (fotos: Oscar Fernández Orengo)
Su debut como primer ayudante de dirección fue "En construcción" de José Luis Guerín, y durante aquel rodaje ya me ayudó en mi primer corto. Después hicimos juntos "Cravan", "la leyenda del tiempo" y cien historias más. No por casualidad, las frases que más veces me ha repetido son "ya te castigará la vida" y "lo mejor es enemigo de lo bueno". Aunque hace años también acuñó la mítica frase "¿qué rodaremos mañana por la mañana? Atardeceres". Cosas de chavales.
Ha sido productor de Marcel.lí Antúnez, y ayudante de Mercedes Alvárez ("El cielo gira, "Mercado de futuros"), Carla Subirana ("Nedar", "Kanimambo"), "El rayo" de Fran Araujo y Ernesto de Nova.
Dirigió el excelente largo documental "Una cierta verdad" y amenaza con reincidir.
Ahora vive y trabaja en Qatar, porque la Banda de los Panda tenemos infiltrados donde sea que ocurren las cosas importantes.
Abel tiene la palabra:
¿Por qué pensaste que valía la pena en "Murieron..." de modo cooperativo?
- Me atrajo el desafío que implicaba plantearse seriamente realizar en condiciones tan difíciles una película como esta, y, por encima de todo, la oportunidad de embarcarme de nuevo en otra disparatada aventura al lado de Iñaki y el resto de la troupe de viejos amigos. El factor cooperativa lo analizo como la lacra de unos tiempos recientes que han sido muy hostiles para la producción cultural profesional. No obstante, visto en perspectiva, un factor anómalo como aquél, terminó proporcionándonos quizás, de forma indirecta, un cierto grado de libertad, de capacidad de improvisación, y de compromiso y entusiasmo colectivos escasamente habituales en producciones cinematográficas más convencionales. 


 ¿Cuál fue para ti el momento más memorable del rodaje? 
 - Mi momento favorito del rodaje fueron los dos días que pasamos con José Sacristán; especialmente, la mañana en que rodamos con él la escena de la persecución del cobrador de Panda de Morosos.  El mito hecho carne se mostró a la altura de su leyenda. Un tipo estupendo, encantador, brillante y admirablemente profesional. La escena de la persecución se rodó en Pont Major en Girona, una singular isleta de edificios populares rodeada de descampados y con una población muy diversa, vital y colorista, mayoritariamente africana. Tuvimos la fortuna de que los vecinos se implicaran activamente en el rodaje y que la pintoresca realidad de la barriada se filtrara con naturalidad en la surrealista escena entre el panda Telefunken y el maestro eterno Sacristán. 
 Pont Major: revisando la escena de Sacristán con KIke, que se subió al rodaje en marcha

 ¿Cuál es tu escena favorita de la película?
 - Mi escena favorita es la de Julián Villagrán y el banquero en la piscina. Creo que es una escena magníficamente escrita, poderosa, en la que se disecciona con lucidez, sin facilismos ni complacencias, el discurso y los mecanismos del poder contemporáneos. Nadie mejor que nuestro gran Josep María Pou podía encarnar al mefistofélico y wellesiano banquero.

SEC 62. SAUNA. INT/ D

El PRESIDENTE DEL BANCO CENTRAL se empieza a incorporar, se seca la frente con la toalla. Se levanta y se seca bajo los sobacos. Levanta una nube de vapor. 



PRESIDENTE (JM POU):
Miren, la indignación sin organización es una pérdida de tiempo. 
Así nunca van a conseguir nada. Cuando tengan algo sólido vuelvan a verme. 
Si su revolución me interesa, les ayudaré. 


EL RINCÓN DE ABEL


Arriba del todo: Abel intenta fugarse. Casi siempre vuelve
Justo arriba: Abel obligándome a hacer los deberes (Fotos: Oscar Fernández Orengo)
Abel, hombre del Renacimiento (según su camiseta) 
En una celda, Abel simula que duerme, pero no le dijeron que hay que cerrar los ojos

Enseñando a Jordi Pau cómo se reparten hostias 


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