lunes, 26 de enero de 2015

AMANDA: MUNDO SONORO

AMANDA VILLAVIEJA, sonidista

Para entrar en Estados Unidos, hay que rellenar un formulario en el que te preguntan si eres terrorista y si oyes voces. 
Amanda contesta que no, pero en su caso, la segunda respuesta es falsa.
No le añadiré retórica a estas horas: Amanda es fundamental. Ha trabajado en todas mis películas, desde el primer cortometraje y hasta mañana mismo. Es la voz de la conciencia, pero agravada, como si la conciencia pudiera perseguirte en estereo y con surround.
Suele trabajar de modo silencioso, quizá porque recuerda la frase de Bresson (el cine sonoro inventó el silencio), o quizá porque nos conoce y sabe que, por contraste con el resto de la banda, tan bulliciosos como somos, cada vez que arranca a hablar parece que tenga razón. Por suerte, tenemos presente que los sonidistas son como los baterías y como los porteros de fútbol: gente con mucho encanto y que está como un cencerro. Desde aquí, mandamos nuestro más sincero homenaje a los cencerros, tan desaprovechados por Chopin y compañía.
Amanda es responsable del sonido de decenas de películas, con directores como José Luis Guerín, Ricardo Iscar, Mercedes Álvarez, Carla Subirana, Pablo Llorca, Abel Garcia Roure, Renate Costa, etc. También es profesora en la Facultad de Comunicación Audiovisual de la Universidad Pompeu Fabra.

Amanda oyendo voces en la escena del hospital
Foto: Oscar Fernández Orengo

Amanda en la sala de mezclas de "Murieron", junto a Alejandro Castillo

- ¿Por qué pensaste que valía la pena trabajar en "Murieron..." de modo cooperativo?
 - La verdad es que al principio no pensé tanto en lo de la cooperativa... lo primero que me gustó mucho fue la historia y el guión. Y claro, con Isaki hemos trabajado muchas veces. De hecho, cuando Isaki me explicó la historia por teléfono no entendí la mitad de las cosas, me pareció muy rocambolesco y lleno de muertos, una cosa imposible. Después, al leer el guión ya vi que quería hacer una tragicomedia sobre la crisis, sobre este momento terrible en el que toda la sociedad empezaba a despedazarse y que todavía dura.

- ¿Cuál fue para ti el momento más memorable del rodaje?
 - La secuencia del manicomio, en Sant Feliu, cuando Pau Riba empezó a gritar... le estuve grabando varias veces y recuerdo ese momento de euforia como algo muy especial.

 - ¿Cuál es tu escena favorita de la película? 
-  El monólogo de Albert Pla. La escena de Albert y Emma en el hospital, con toda su progresión, hasta ese final increíble con la canción de Albert. Y todo el diálogo de Coronado y Raúl Arévalo, sobre todo porque critica a la crisis pero te sitúa en un punto en que te obliga a mirarte a ti mismo, como una especie de espejo en el que todos nos vemos... Supongo que no puedo contar más porque sería un spoiler, pero la imagen final de la escena lo resume todo de maravilla...

SEC. 40. TINTORERÍA. INT/D 


Una camarera les sirve un consomé de lo más corriente, pero de forma muy ceremoniosa.



JAVIER (JOSE CORONADO):
La sopa cara. Es alucinante este concepto, ¿no? 
Sitios súper-caros, súper-de-lujo, pero que por fuera no se note, ¿no?


Foto: Oscar Fernández Orengo


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