jueves, 22 de enero de 2015

EL FOTÓGRAFO QUE FIJA

OSCAR FERNÁNDEZ ORENGO, fotógrafo.


Si la agencia Magnum aún cubriera los rodajes de cine como en la época de "Vidas rebeldes", Óscar estaría allí. Es más, quien sigue estando allí no es otro que Óscar.
Óscar es el jinete de la Hasselblad, su cámara favorita, analógica, claro, con la que sigue sacando hermosas fotografías panorámicas en blanco y negro.
Ha expuesto sus retratos de "Cineastas contados" en medio mundo y publicado (entre otros) los libros "La escena cotidiana", "A través de mis ojos", "44 cineastas filipinos", "La máscara y la piel" (con Lola Mayo), etc. 
Oscar Fernández Orengo no es un foto fija, sino un fotógrafo que fija y da esplendor.



Oscar Fernández Orengo se autoretrata con Ángela Molina 
mientras los demás trabajamos a su alrededor


- ¿Por qué pensaste que valía la pena trabajar en "Murieron..." de modo cooperativo?
- Honestamente, lo de cooperativo me da igual, hubiera trabajado en esta película de todas las maneras (risas), me sentía en familia. Por la proximidad con todos vosotros, porque el reparto era muy atractivo y la estructura de la película por capítulos hacía que el rodaje fuera también como por capítulos distanciados en el tiempo. Y además, que nosotros ya habíamos trabajado juntos en "Los pasos dobles".

- ¿Qué es lo más curioso que te ha tocado hacer en esta película?
- Lo que más podría destacar y me gustó es que se ha creado realmente una familia, el buen feeling del equipo durante tanto tiempo y hasta el final, eso me sorprendió, me llamó la atención que, incluso después de terminado el rodaje, el equipo se sigue encontrando, organizando fiestas, barbacoas... Además, me hacía ilusión conocer a Vilches, que era uno de mis actores fetiche de siempre, y Albert Pla me cautivó bastante. Y Ángela Molina también fue memorable para mí... Soy muy admirador de Buñuel y recuerdo mucho a Ángela en su cine.

-  ¿Cuál es tu escena favorita de la película?
- ¿Tiene que ser una? Me gusta mucho toda la parte del centro psiquiátrico, cómo está organizado, y sobre todo, el monólogo de Albert Pla, que es un discurso sublime. Es normal que en todas las proyecciones lo ovacionen al final de la escena. Y también me gustó mucho el acierto de la canción de Astrud "Hay un hombre en España que lo hace todo". Me quedé muy enganchado a esa canción.


 SEC. 34. MANICOMIO. INT/D.

Todos miran muy atentos a Albert, que parece haber entrado en un trance imparable.

ALBERT:
Pues a mí lo que me gustaría es que me parara la policía...

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