miércoles, 18 de febrero de 2015

EVA VALIÑO Y ALEJANDRO CASTILLO, TODO OÍDOS

 Alejandro Castillo escucha por las manos (Foto: Oscar Fernández Orengo)

EVA VALIÑO, sonido directo.
ALEJANDRO CASTILLO, sonido directo, montador de sonido, mezclador.
 
Eva Valiño: "Esta película molesta. Cuando las personas se escapan del sistema son tildadas de rebeldes o de enfermas. Me parece que Murieron habla de ese tipo de enfermos y enfermedades, lo hace de una forma  grotesca, parece divertida pero no lo es. Y es justamente porque molesta, por lo que la película, a pesar de estar terminada, no existe".
Hoy estrenamos formato: Alejandro y Eva responden al cuestionario panda, pero también conversan sobre cómo trabajar el sonido.

Eva Valiño y Alejando Castillo son todo oídos, la pareja acusmática. Uno de los grandes lujos que nos hemos podido permitir en "Murieron" ha sido trabajar con ellos en la grabación, el montaje y la mezcla de sonido.
Como nos han educado mal, se nos olvida la importancia capital del sonido y en los rodajes nos pasamos todo el día intentando sacar a los sonidistas de cuadro, para que las perchas (o incluso ellos mismos, de cuerpo entero) no entren en la imagen. Es una convención maldita y anticuada. El cine sería mucho más hermoso si dejáramos a los sonidistas en medio del plano, y pudiéramos ver los gorros verdes fosforito de Eva, las camisas hawaianas de Alejandro o los topos de colores de Amanda. De hecho, estoy seguro que el cine del futuro será así:


El cine del futuro: arriba, Alejandro de cuerpo entero, con Amanda. 
Abajo, las perchas de Alejandro. (Fotos: Oscar Fernández Orengo)

Mientras tanto, los sonidistas se consuelan porque saben que luego tendrán tiempo de sobras, durante las muchas semanas y los varios meses que suelen durar los procesos de montaje y mezcla de sonido, para meterse hasta el fondo de cada fotograma. De hecho, aunque no estén acreditados como actores, creo que Alejandro y Eva son los intérpretes que más personajes hacen en "Murieron". Todos y cada uno de los fondos sonoros que Alejandro diseñó están llenos de voces suyas: si quitáramos los filtros y los efectos, entre los locos que gritan en el manicomio, los clientes de los bares, los millonarios asustados y los guiris jugando en la piscina, podríais reconocer, una y otra vez a Eva y Alejandro, a Alejandro y Eva (bueno, y también a Albert Pla y Judit Farrés, que se pasaban el día en el estudio y se dejaban meter mano). Aunque ahora aún es imposible que os deis cuenta, si alguna especie extraterrestre, o venida del futuro, fuera capaz de oír frecuencias que los humanos actuales aún no podemos captar, descubrirían que "Murieron" está llena de mensajes sonoros subliminales que Alejandro y Eva han metido en todas las secuencias. ¿Serán consignas políticas? ¿Estarán mandando besos sonados por el hiperespacio? ¿Serán chistes secretos de enamorados?

Plano: Raúl Arévalo. 
Y Eva, de verde, en el contraplano que no solemos ver:

El arte de camuflar micros inalámbricos, siempre
bajo la atenta mirada de Xènia Gasull (vestuario).
Fotos: Oscar Fernández Orengo

Eva ha trabajado en el sonido de más de cincuenta películas (con Manolo Martín Cuenca, Iciar Bollaín, Jaime Rosales, Felipe Vega, José María Orbe, Julio Wallovits, Roger Gual, Pere Vilà, Lupe Pérez, Mercedes Alvárez, Laurent Cantet, Pablo Trapero, Agustí Vila, Fernando Trueba y muchos más). Eva tiene hasta uno de esos premios sordos que te dan en el cine si trabajas mucho. En "Murieron" nos acompañó como jefa de sonido en varias jornadas de rodaje, incluidos los días en que -regalos de la vida- trabajó con la otra "jefa", Amanda Villavieja, repartiéndose por turnos el micrófono y los mandos.
En "Murieron", Alejandro ha colaborado como microfonista ocasional, figurante de lujo y, sobre todo, como montador y diseñador de sonido en su estudio de Can Pastells y en las mezclas con Daniel Saiz. Ha trabajado con Lluis Minyarro (el mítico sonido del melón de "Stella candente" se grabó en Can Pastells), Marc Recha, Vilà, Villamediana, Orbe, y un largo etcétera.

Alejandro y Eva nos lo cuentan a dos voces, en estéreo:

¿Por qué pensasteis que valía la pena trabajar en "Murieron..." de modo cooperativo?

Eva: Porque o se hacía mediante cooperativa  o no había película.  Ha sido una forma de colaborar en una causa contra una situación que me afecta  moral y políticamente y que siento urgente. Cuando les oigo decir que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades no sé si reír o llorar, justo lo que me pasa cuando veo la película. El discurso político oficial justifica que  tengas  que abandonar tu país,  la universidad  o ponerte a  vivir de las pensiones de los abuelos. Eso sí es vivir por encima de nuestras posibilidades, vitales y éticas. 
La otra cuestión es que la película molesta. Cuando las personas  se escapan del sistema son tildadas de rebeldes o de enfermas. Me parece que Murieron habla de ese tipo de enfermos y enfermedades, lo hace de una forma  grotesca, parece divertida pero no lo es.  Y es justamente porque molesta,  que la película a pesar de estar terminada, no existe. Pocas empresas quieren o se atreven a distribuirla. Todo esto han sido motivos más que suficientes para querer participar en ella.


Ale: Pienso que las películas, cuando tienen que existir, hay que ayudarlas a que vean la luz. Cuando un proyecto está hecho con ganas y convicción, creo que yo, o cualquiera, puede aportar una pizca de su trabajo para que suceda. 

¿Cuál fue para ti el momento más memorable del rodaje?

Eva: La secuencia en la cama de hospital, Albert y Emma estaban en un secuencia de gran intensidad dramática, de pura tensión entré en un ataque de risa  inconsolable.... como en un entierro,  lo recuerdo  y no me hace mucha gracia.

Ale: Sin duda, para mí el momento más memorable fue cuando me comunicaron que se había perdido toda la mezcla de sonido. Después de tres meses de montaje y semanas de mezcla se produjo un hecho sin precedentes, por accidente alguien ajeno a la película borró toda la mezcla. A veces pienso que fue una fuerza sobrenatural o un complot.  Todavía no me lo creo. Tuvimos que reconstruirlo casi todo otra vez. 

 A los mandos de la mesa de mezlas, Dani Saiz. 
Amanda en el centro y Alejandro, a la derecha.


Eva-: Otra de las cosas que me parece interesante de haber trabajado en una película como Murieron es que han participado muchos técnicos de sonido, cada cual con su microfonía, soportes de grabación, distintas técnicas... 

Ale: Sí, creo que ese ha sido  uno de los grandes retos, dar coherencia sonora a ese gran conjunto de texturas y  formas de grabar el sonido.
 Pero quizás lo que más he disfrutado ha sido  poder crear un universo particular para cada uno de los personajes,  en coherencia con  su  unidad narrativa.  Crear  elementos sonoro-espaciales que acompañan y definen a cada personaje para que sean su memoria y también su símbolo. Creo que esto conecta directamente  con la percepción del espectador.
En este sentido creo que también ha sido muy importante  la profunda conexión que  ha habido entre  música y ruido, la forma ruidista de la composición musical y la forma  musical del  ruido. Desde el primer momento tuvimos el deseo, la posibilidad y la libertad de expresarnos de esta manera cada uno con nuestras herramientas. 

Eva:  Los perfumistas dividen los olores en 3 notas básicas; agudos, medios y graves. La construcción olfativa de un olor evoluciona con el  tiempo, los tonos agudos son los más llamativos e inmediatos, pero también los primeros que desaparecen. Los tonos más graves son los únicos  capaces de perdurar  siglos. El olfato y el sonido tienen mucho que ver,  su  capacidad evocadora...  ahora pienso en la voz de Sacristán, tan grave y profunda, oírla es como poder oler  el tiempo. Antes no se podía ser actor sin una voz como la de Sacristán. Ojalá Iván, el Oso panda con voz de niño, fuera el símbolo de una crisis moral persecutoria, inolvidable pero breve.

Ale:  Sí, ése es el concepto que usé para montar el sonido de la película (risassss)

 ¿Dónde está Wallejandro? Ale, de figurante con micro escondido...

 ¿Cuál es tu escena favorita de la película? 
Eva: La de coloquio de los locos, cuando hacen la maquinación entre las lavadoras. Porque están limpiando ropa y limpiándonos a todos. Y también me encanta la de Ángela Molina, con Iván y la música de Albert.
Ale: La escena que levanta toda la película es la del cura en voz en off que bendice los alimentos, en el manicomio. Aunque fugaz, creo que es el mejor actor de todos, sonoro pero contundente. Acusmáticamente fabuloso. 
[Nota: sí, ése es uno de los muchos personajes que interpreta el propio Alejandro: por supuesto ha escogido el que más se oye].

 
SEC 31. COMEDOR PRISIÓN PSIQUIÁTRICA. INT/D 

Hora de comer. JULIO (Julián Villagrán) entra en un comedor colectivo, en el que los internos se distribuyen a lo largo de grandes mesas. 




SACERDOTE (OFF):
Señor, bendice estos alimentos que recibimos de tu generosidad.
Da pan a los que tienen hambre y hambre de Dios a los que tienen pan...


 

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