domingo, 15 de febrero de 2015

MARTA: COLUMNA Y PERCHA DURRUTI

 La columna Durruti en acción
Foto: Oscar Fernández Orengo
MARTA DURRUTI, perchista
 

Marta Durruti es uno de los principales pilares de la tierra punk sobre los que se sostiene el espíritu panda.

Para empezar: su apellido no es un pseudónimo. Después de haber rodado con ella dos películas os lo puedo asegurar. Se nota a la legua que Marta es una Durruti de pura cepa. De hecho, cuando Marta camina de noche por las calles, el eco de sus zapatos marca el ritmo de “Anarchy in the UK”. Y su sombra canta: "Spanish bombs yo te quiero infinito, yo te quiero oh mi corazón".
Greil Marcus escribió que el punk era una herencia del anarquismo de Durruti y compañía. Bueno. Greil Marcus ha escrito montones de tonterías, pero Marta podría servir como confirmación genética de la frase anterior. Es nieta de Buenaventura y transpira punk por los cuatro costados: en su caso, además, las transpiraciones son fáciles de controlar, porque como buena perchista, Marta se pasa un mínimo de ocho o diez horas diarias con los brazos levantados y la sobaquera al aire. He dicho bien: seis, ocho, diez horas. El perchismo es todo un arte. Los estudiantes de primero de cine suelen pensar que sostener la percha es cuestión de pura fuerza física. Por eso es tan bonito aquel primer día de rodaje en que los alumnos más fibrosos y musculados terminan rotos a los seis minutos, mientras a su lado alguna damisela, pura técnica y posición adecuada, sostiene la percha más alto, más lejos, más rato, durante la eternidad de un diálogo de quince folios.

Marta es de las que no se cansan aunque la toma sea interminable y, de hecho, recuerdo especialmente su cara de felicidad mientras rodábamos los monólogos de Albert Pla y Raúl Arévalo, que duran varios minutos e hicimos del tirón. Estaba radiante.

Como sinónimo de “percha” se usa mucho la palabra “caña”: Marta no puede ser más cañera.

 Marta, pura caña, con Eduard Fernández, Raúl Arévalo y la naturaleza en persona
(Fotos: Oscar Fernández Orengo)


Por el rodaje de “Murieron” pasaron docenas y docenas de técnicos. Como en vez de cobrar sueldo, todos vamos a participación de beneficios (esos beneficios hipotéticos: del ámbito semántico de la hipoteca, quiero decir), cuadrar las agendas del equipo entero era aún más complicado de lo habitual. Hubo una semana en la que contamos con cinco jefes de sonido diferentes. Aquella semana el único elemento que mantuvo el raccord sonoro fue Marta Durruti: la perchista más fiel al rodaje que, cada día, tenía que amoldar su técnica a las distintas formas de trabajar de cada uno de los jefes que le tocaron en suerte. Los profanos se sorprenderían si algún día la educación pública de este país enseñara algo útil sobre imagen y sonido, y nos contaran de cuántas formas diferentes se puede registrar un sonido, qué cantidad de decisiones técnicas y artísticas implica cualquier grabación de un diálogo o de un paisaje sonoro.

Recuerdo muy bien una noche que no rodábamos, de baile en una disco de Barcelona, cuando le expliqué a Marta lo complicado que sería estrenar “Murieron” y me consoló: “¿pero tú te crees que alguno estamos aquí porque pensamos que cobraremos? Lo importante es hacer esta peli cueste lo que cueste, y si encima cobramos, ya sería la hostia”.

Y otra noche, en la que sí rodábamos, cuando los cinco protagonistas tenían que meterse a remar, vestidos de peluche, en una cáscara de nuez perdida en alta mar. Abel se pasó media hora convenciendo a los empalidecidos actores de que habíamos hecho mil pruebas con dobles y que estaba comprobado que era física y químicamente imposible que volcaran. No corrían ningún peligro. Justo cuando estaban a punto de empezar a remar, llegó Marta y, uno por uno, les quitó los inalámbricos: “es que cuestan una pasta, no veas como volquéis…”. Marta va de frente y es sincera como una lija.

  Marta por tierra, mar y aire. Rodaje acuático con Pou y Villagrán


En cuanto a su filmografía, empecemos por lo envidiable: Marta tuvo ocasión de meterle mano a Mario Casas, con la excusa barata de ponerle el micro, en “Tengo ganas de ti”, y aunque nunca nos lo ha dicho, sabemos que los cuerpos de nuestros cinco panda son mucho más… más… versátiles. Además, ha trabajado en películas de Ventura Pons (“Barcelona: un mapa”), de Corbacho y Cruz (“Cobardes”), Sílvia Munt (“El café de la Marina”), en series de televisión (“Polseres vermelles”, “Pop ràpid”, “Pelotas”, “Serrallonga”, “La princesa de Éboli”), documentales (“Morir de dia”), etc. Nosotros pudimos repetir en el largo "La propera pell".

Marta toma la palabra:


¿Por qué pensaste que valía la pena trabajar en "Murieron" de modo cooperativo? 
Para mí valía la pena por varias cosas: por estar en activo, por los contactos, ya que pasaron por mis manos varios jefes de sonido, pero para mi lo mas importante que nos unía era que todos estabámos allí porque queríamos estar, porque creíamos en el proyecto, porque disfrutábamos,  no por un sueldo, y eso no es común. Es trabajar con ilusión, unidad y  ganas, deseando que nuestro trabajo tenga sus frutos.

- ¿Cuál fue para ti el momento más memorable del rodaje?

Fueron muchísimos, jajaja, me río solo recordándolo. Al ser rodada en tramos, cada vez que volvíamos a rodar creía que ya no me podría sorprender, pero siempre lo hacía. Recuerdo muchos momentos. Encerrada en el maletero de los panda con la grabadora de sonido mientras los panda iban a toda velocidad. La secuencia de la lavandería donde Raul Arévalo criticaba al movimiento 15 M, aunque llevabamos rodando toda la noche ese monólogo me mantuvo despierta, o cuando llego al equipo Manolito, el perro mas feo del mundo que nos conquistó a todos, o la noche del barco en la que deje sin habla a los actores, al quitarles en un momento dado los inalambricos por miedo a que cayeran al agua, jejeje, cuando se les había dicho que no había peligro... Hay muchos momentos, pero para mí el más entrañable fue el día de mi cumpleaños, porque da la casualidad de que Isaki y yo nacimos el mismo dia y a la misma hora y lo celebramos rodando.

Bufar i buidar ampolles
Foto: Oscar Fernández Orengo

- ¿Cuál es tu escena favorita de la película?
Para mi es la secuencia con la que empieza la pelicula, en el Liceu, Albert Pla y Raul Arevalo época de recortes, el porcentaje que tienen que conseguir imanol Arias, Carmen Machi y Luis Tosar sin que ninguno muera. Esa secuencia es increíble, y hacerla todavía más: sangre, humor, ironía y provocación. Aunque para sonido fue de las mas complicadas, ya que la sala en la que estabamos era tan grande que la reverberación era mucha y estaba llena de espejos, algo que limitaba mucho nuestros movimientos.

 En el salón dels miralls del Liceu
Foto: Oscar Fernández Orengo


SEC 1. CAMAROTE BARCO. INT/ D.
En el camarote de un barco, al que llega una luz tenue y enfermiza, submarina. En primer plano, dos hombres de aspecto enloquecido hablan muy seriamente, mirando a cámara. 


MIGUEL (Raúl Arévalo):
Las normas son las siguientes. 

ALBERTO (Albert Pla):
Tenemos que hacer recortes. 

MIGUEL:
Sabemos que es duro, pero es un esfuerzo por el bien de todos. Ustedes que son hombres de negocios importantes lo entenderán. 


El rincón de Marta 
(Fotos: Oscar Fernández Orengo)




Las dos siguientes fotos pueden parecer extrañas, pero es Marta durante el rodaje, haciendo de doble de luces para Óscar, cuando éste preparaba los retratos de los protagonistas para el cartel de la película:




¿A que parece que Durruti vaya a presentarse a las elecciones?

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