martes, 31 de marzo de 2015

ALBERT PLA Y LA DICTADURA DEL MERCADO

Foto: Oscar Fernández Orengo

Albert Pla, ¡sí!, Albert Pla

¡Y qué podría escribir sobre Albert Pla que no haya escrito ya sobre Pau Riba!
La frase anterior me gustaba como posible inicio para esta entrada en el blog.
También tenía otros principios:
"Sin Albert Pla esta película no existiría".
"Toda la culpa es de Albert Pla" sonaba aún mejor, pero lo desestimé para que no me acusaran de plagio la mayoría de periódicos, emisoras falangistas y fuentes gubernamentales.
También me hacía gracia empezar citando a Borja Hermoso: "No tenía claro si Albert Pla era un idiota o un genio. Se apagaron las luces y se apagaron mis dudas. Y empezaron mis sueños. Gracias, genio". 
"Albert Pla dice que todo es mentira, pero peor sería si todo fuera verdad...".
[Esta frase creo que es de Iván Telefunken, pero Albert la decía muy bien en "Manifestación].
Albert es una de las tres o cuatro personas con las que más he hablado en los últimos cinco años. Quizás será porque Albert habla poco y yo menos. Eso sí, cuando hablo con alguien es porque me acerco a desconocidos para contarles -sin que venga a cuento de nada y con el pecho henchido- que Albert a veces me deja subir al escenario y cantar en sus conciertos: sé que en realidad lo hace para ridiculizarme, pero su público va tan drogado que nadie nota la diferencia. De hecho, creo que piensan que soy él cantando en voz extrañamente alta, porque hasta aplauden. Gracias a estas cosas podré escribir en mi epitafio: "fui feliz".
Iba a seguir diciendo más cosas maravillosas sobre Albert.
Por ejemplo: que la primera semana de rodaje dediqué cinco minutos a enseñarle las ópticas (porque sé que, si le da la gana, dirigirá películas fabulosas) y que a partir de entonces cuando pasaba por delante del monitor me decía: "un 24", "un 85"... y no fallaba nunca. 
Que aceptaba empezar la jornada de rodaje literalmente en cuanto terminaba los conciertos, venía del tirón y terminaba más fresco que los adolescentes del equipo.
Que, en todas las proyecciones, el público ovaciona espontáneamente su monólogo.
Que varios de los actorazos de "Murieron" me confesaron que se apuntaban a la película solo porque querían conocerle.
Que es extremadamente generoso y siempre está ahí, ayudando a los compañeros cuando nadie puede verle.
Que rodamos una escena inolvidable en la que Albert interpreta el himno español mientras baja la braguita de Emma Suárez y le descubre el culo: sí, una escena mítica por partida doble que los espectadores españoles nunca podréis ver, y que a ratos me tienta recuperar como corte publicitario (cuña: "¡¡si esto ya no está en Murieron, imaginad lo que sí está!!").
Que a lo largo de los dos años de rodaje, Albert nos dejó raparle la cabeza hasta en tres ocasiones para mantener el raccord de su personaje.
Que el primer día de ensayos Albert ya estaba allí, y seguía a nuestro lado cuando cerramos las mezclas de sonido. 
Que Albert Pla es una más de las abundantes obras maestras que ha creado Albert Pla.
 Albert, 8 am, después de 12 horas rodando planos suyos:
"si es que los del cine no aguantáis nada...". Una máquina. Un lujo.
Foto: Oscar Fernández Orengo
Albert lleva el pelo largo en el flash back y corto en el presente 
Pero esta escena y lo que sigue nunca la veréis en la película:






Fotos: Oscar Fernández Orengo

Pensaba contar bien todo esto, bordando los detalles, pero me interrumpieron. Llamaban de Vice para proponernos que, para promocionar "Murieron" de forma original, Albert y yo nos hiciéramos una entrevista el uno al otro. Respondimos que ya lo habíamos hecho, aquí y aquí.

Tercer día de rodaje, 2012: el glamour del cine
Foto: Oscar Fernández Orengo
Entonces, Fernando Bernal decidió entrevistar a Albert (podéis leerlo aquí, en VICE), y me pidió que, a modo de acompañamiento, escribiera un texto dedicado a glosar su figura.
Es éste:


"ALBERT PLA ES LA DICTADURA DEL MERCADO

Siempre explicamos que rodamos “Murieron por encima de sus posibilidades” desde la libertad más absoluta. Pero hoy debo confesar que no es del todo cierto.
Si veis la película, os daréis cuenta que el personaje que interpreta Albert Pla se llama Albert. Pues bien: no quiero dar más pistas de las necesarias pero debo aclarar que, en el guión original, el personaje se llamaba Mario. La descripción decía así: “Mario es un joven veinteañero, bien parecido, de torso musculoso y bíceps acogedores, sonrisa deslumbrante y ojos embriagadores. Tipo listo, buen rabo, buena gente”.
Éramos felices. Teníamos el casting cerrado: habíamos mandado el guión a una joven estrella del cine español, que encajaba a la perfección con el carácter de Mario. El guión le encantó. “No leía nada tan extraordinario desde las obras completas de Valle-Inclán” nos respondió, “¿dónde hay que firmar para rodar gratis?”.
Fue entonces cuando los inversores se plantaron. Querían recuperar su dinero y asegurarse de que lo multiplicarían por mil. Hacía falta un actor consagrado, un camaleón que reventara las audiencias. Hilaron aún más fino: “En España solo hay uno. O fichas a Albert Pla o nos retiramos del proyecto… autorzuelo de mierda”.
En aquel momento me sentí violado como artista, como intelectual y hasta como mujer.
Llamé a Mario y ambos nos hartamos de llorar. Comprendí que la industria del cine es un negocio cruel en el que no se hacen prisioneros. Maldije la dictadura del mercado.
Pero en cuanto Albert Pla llegó al set supe que los inversores tenían razón. Albert bajó del helicóptero y un rayo de carisma nos deslumbró. Irradiaba genialidad por los sobacos. Albert había escrito un guión nuevo. Me dijo donde poner la cámara. Mientras actuaba, se las apañaba para dirigir con gestos invisibles de las cejas a sus partenaires y componía la banda sonora, silbando en directo.
Ahora estoy eternamente agradecido a los inversores por su sapiencia.
Obligarme a a fichar a Albert Pla es el mejor regalo que me han hecho en la vida. No solo es un genio: es que, gracias a su presencia en “Murieron”, nos vamos a forrar. ¡Viva el libre mercado!"

 

Fotos: Oscar Fernández Orengo

Albert tiene la palabra y la usa para responder el cuestionario panda:


- ¿Por qué pensaste que valía la pena participar en "Murieron" de modo cooperativo?

Porque no había mas remedio.


 Albert a medias: el hombre de las mil caras
Fotos: Oscar Fernández Orengo

- ¿Cuál fue para ti el momento más memorable del rodaje?

Cuando nos juraron que no nos pasaría nada si nos caíamos de la barca en alta mar, pero nos quitaron los micrófonos por si acaso.

- ¿Cuál es tu escena favorita de la película?

El diálogo entre Sergi López y Jordi Vilches.


SEC 46. DESPACHO JEFE. INT/N 

Jordi entra en un despacho desordenado, con la mesa llena de papeles, fardos y cajas por todos los lados. Un garaje-almacén-despacho gangsteril. 
 
El Jefe no levanta la vista de los papeles. Lleva una camisa floreada sin abotonar, mostrando la inmensidad de su abdomen.

JEFE (Sergi López):
(Paternal pero duro, en voz más bien baja) Jordi, ¿Qué está pasando? 

 BONUS TRACK



" Todo es mentira", la canción que suena 
en los créditos finales de "Murieron"

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