miércoles, 18 de marzo de 2015

ANNA MITJÀ, EL CINE BAILADO


Anna Mitjà, auxiliar de dirección.

Anna es una hija ilegítima que secuestramos de casa del señor Pompeu Fabra, tan fecundo él, con lo modosito que parecía.
Creo que la primera vez que trabajamos con Anna fuera de la facultad fue cuando ella montó los vídeos que realicé para la exposición "Arts del moviment" en Santa Mònica, dedicada a la danza moderna y contemporánea. El encargo traía peligro para Anna, porque había cientos de horas de material en bruto, mucha multicámara, vídeos multipantalla.. Hasta ahí la parte sencilla: lo complicado era conseguir que las imágenes bailaran. 
Por suerte, Anna fue cocinera antes que fraile, o lo que es lo mismo, bailarina antes que cineasta. Anna creció bailando y, de hecho, aún sigue muy vinculada a la danza mediante sus trabajos fílmicos. Algunos ya sabéis que me encanta repetir la frase de Frank Zappa ("escribir sobre música es como bailar sobre arquitectura") pero a modo de reivindicación: habría que bailar el cine más a menudo.

Anna en la Universidad Pompeu Fabra

Por eso, cuando empezamos a preparar el segundo bloque de rodaje de "Murieron", en pleno invierno, le recomendamos a nuestro ayudante Abel García Roure que se planteara trabajar con Anna como pareja de baile en el equipo de dirección. Tal y como esperábamos, el tándem directivo cuajó de maravilla.
Lo más insólito ocurrió algunos meses más tarde. 
Cuando prepárabamos el siguiente bloque de rodaje, ya en verano, Abel volvió a llamar a Anna.
Anna vivía en Berlín y le respondió que estaba inmersa en la preparación de un espectáculo de danza con una compañía alemana, alrededor del que iba a rodar una película. Los ensayos finales y el estreno de la obra coincidían de pleno con las fechas previstas para nuestro rodaje. ¡Domage!
De todos modos, ofreció Anna, generosa, tenían previsto desplazarse a ensayar las últimas semanas en tierras catalanas, cerca de Gerona, así que si había suerte podríamos llegar a encontrarnos en algún momento.
Abel le explicó que sería complicado, porque no rodaríamos en Gerona, sino en Sant Feliu de Guíxols. El diálogo siguiente imaginó que debió ser parecido a esto:
- Qué casualidad más increíble, ¡pero si nosotros ensayamos precisamente en Sant Feliu de Guíxols!
- ¿En Sant Feliu? Qué bueno. Nosotros lo rodamos todo allí, en un edificio increíble. Os podéis acercar cuando queráis.
-  ¡Qué bueno, igualmente! Nosotros estaremos ensayando en el centro, también tenemos un edificio increíble, es un antiguo hospital.
- Ostras, qué casualidad, nosotros también estaremos rodando en un antiguo hospital. ¿Pero cuántos hospitales debe haber en Sant Feliu? ¡Es la meca de los hospitales! (risas)
- (risas) Ni idea... nuestro hospital está en la calle Hospital.
- ¿Cómo dices? ¡En el hospital de la calle Hospital estamos nosotros!
- ¿Qué? 
- ¿Puede ser que haya más de un hospital en la calle Hospital? 
- ¿Pero qué días dices que rodáis?
- ¡Pero cómo es posible! ¿Cuántos días dices que ensayáis?

La ilusión de la coincidencia se había trocado en pavor: Anna y Abel confirmaron sus inquietantes sospechas. El ayuntamiento nos había recibido a todos con tanta generosidad que no habían pensado que las necesidades de una compañía de danza y un equipo de rodaje pudieran llegar a ser incompatibles. ¡Dos hordas de bárbaros culturales en el mismo edificio! Nos preparamos para lo peor.
Intentaron tranquilizarnos: podíamos disponer de una planta para nosotros solos.
¿Y el sonido?, preguntó Abel, nosotros rodamos con sonido directo. ¿Practican los alemanes danza contemporánea silenciosa? 
Parece ser que la sutil ironía de Abel se diluía con la traducción al alemán, por lo que tuvo que insistir: ¿pero cuántos son? ¿Y qué hacen exactamente?
La respuesta más inteligible que recuerdo es que eran unos 80 o 90 bailarines, que se desplazaban armónicamente mientras gritaban y pegaban saltos primigenios por todo el edificio. Al parecer la danza contemporánea alemana trabaja específicamente sobre la ocupación milimétrica del espacio (es una costumbre arraigada que les gusta retomar un par de veces por siglo), y que en el caso del hospital, incluía las escaleras, los accesos a la vía pública y hasta el aire que respiras. El cuerpo como instrumento de percusión, dijeron, y por un segundo se nos puso cara de tambor.
Abel y Anna pasaron de ser pareja de baile a verse convertidos en portavoces, con bandera blanca, de unas negociaciones parecidas a las del Tratado de Utrecht. 
No es fácil negociar con la Troika. Y ni locos queríamos renunciar a aquella localización que sería nuestro manicomio.
Al final, después de arduos parlamentos, conseguimos (creo que por agotamiento: Abel puede hablar mucho rato sin respirar) que nos dejaran rodar por las noches, cuando terminaban los ensayos, y en horario diurno durante los fines de semana. 
Mientras les dábamos las gracias por inercia, vimos que se les escapaba la risa.
Cuando Abel comprobó las agendas de los actores casi se echó a llorar. 
La peor pesadilla de un ayudante de dirección estaba a punto de hacerse realidad: no nos quedaba más remedio que rodar las escenas de día por las noches, y las escenas nocturnas durante el día. Literalmente todo al revés. 
Pero primero había que convencer al director de foto, un hueso duro de roer. 
"Diego... ¿crees que puedes hacerlo?". "Por supuesto que puedo hacerlo, ¿con quién te crees que estás hablando?... la primera vez que rodé todo al revés fue hace cuarenta años". "Hace cuarenta años eras un bebé...". "Claro, por eso todavía era eléctrico".  Etcétera.
Sin la ayuda Anna, infiltrada como agente doble a ambos lados de las trincheras, es probable que hubiéramos terminado gaseados o abducidos y, en vez de promocionar "Murieron", ahora estaríamos saltando por los aires como esforzados figurantes de la neo-danza germana.

(Nota: si algún miembro de la compañía y/o experto en danza lee estas líneas... bueno, sí, puede ser que el boca a boca haya distorsionado levemente la precisión de los hechos...)
 
Anna: "Rodaje de Human Loops (justo coincidiendo con vosotros 
en l'Antic Hospital de Sant Feliu de Guíxols)
 Con Cuscó en el equipo (cortesía suya)"

Rodaje de Les amigues de l'Àgata ( M. Verheyen, L. Alabart, A. Cros i L. Rius)
 Anna trabajando en la dirección de arte



En el festival de Rotterdam, estrenando "Sobre la marxa": 
Anna fue cómplice clave de Jordi durante aquel laborioso y estupendo trabajo

Como habréis comprobado en las fotos de arriba, Anna fue parte importante de dos largometrajes surgidos de la licenciatura de la Pompeu Fabra: "Les amigues d'Àgata" y "Sobre la marxa". A todo eso, también trabaja en el VOL a caballo de la gestión y la comunicación, estudia un posgrado de Arte Contemporáneo, y sigue encontrando tiempo para desarrollar sus nuevos proyectos cinematográficos.
Propongo continuar otra noche con el apasionante debate sobre si Anna se parece o no a Cathy O'Donnell en "They live by night", de Nicholas Ray.


Mientras tanto, Anna tiene la palabra:

- ¿Por qué pensaste que valía la pena participar en "Murieron" de modo cooperativo?

Poco puedo comparar entre rodar a modo de cooperativa o de otras maneras, pero creo que una de las particularidades de este método de trabajo se resuelve en este buen clima y familia que se ha creado entre todos los miembros de su equipo. Creo que esta forma consigue que cada uno de nosotros de sienta muy cerca de la peli. Para mi fue la primera experiencia profesional en el cine y, cuando me propusieron participar en el rodaje, me lo pensé tan poco que no dudé en bajar de Berlín para vivirlo. Había trabajado con Isaki e Isa en otros proyectos y me apetecía un proyecto peliculero. Así que me lancé a la aventura muy felizmente.


- ¿Cuál fue para ti el momento más memorable del rodaje?
Solo estuve en un pequeño bloque de todo el rodaje de Murieron, tres días. Me hubiese gustado estar más momentos, pero el solapamiento de cosas cuandomenoslodeseas, me hizo la puñeta. Momentos memorables: las risas madrugonas con mi jefe ayudante de dirección Abel García y el cariño que obtuve de mis compañeras Gina y Xenia de maquillaje y vestuario, respectivamente. A pesar de ser una novata, me sentí muy acogida y relajada.


- ¿Cuál es tu escena favorita de la película? 
Me gustaría volverla a verla para dar exactamente con mi escena favorita, pero así, de primeras, me quedaría con la del plano secuencia de la lavandería-restaurante que creamos en Girona con Raúl y José, y toda la exótica figuración (nuestros familiares, también, sí, haha). Supongo que por haber formado parte de esta parte de rodaje y reconocerlo rápidamente en la peli. Pero también me encantaron las escenas de la tribu panda reunida en el manicomio de Sant Feliu de Guíxols. Me reí mucho.
Debo añadir que nunca había visto una peli en el rodaje de la cual hubiese participado, y que se me hizo raríiiisimo al principio, pero ¡enseguida entré en la historia! Una experiencia muy chula realmente.


SEC 40. TINTORERÍA. INT/D 
Travelling: Javier (José Coronado) y Miguel (Raúl Arévalo) entran en un espacio que realmente parece una tintorería.Una mujer les guía sin decir palabra hacia el fondo, rodeados de vapor. Al atravesar una burra lleva de ropa colgada, aparecen en una cocina de aspecto todavía más clandestino que la lavandería: Javier y Miguel avanzan entre lavadoras y cacerolas tamaño industrial.

Wally: entre los figurantes están los padres de Anna,
los míos, los de Isa y hasta padres de gente que no conocemos

Javier se muestra contento, orgulloso de poder mostrar a su amigo un lugar tan selecto como este. Al atravesar una última cortina como de carnicería, Javier y Miguel aparecen en una sala luminosa, decorada con sumo cuidado, con varios camareros impecablemente uniformados y unos cuantos clientes elegantemente vestidos. Un maître chino les invita a seguirle hacia el fondo, donde hay dos lavadoras tamaño industrial. Una camarera abre la puerta de una de las lavadoras y Javier, como el cliente habitual que es, ya sabe qué
hacer: se mete dentro del tambor, seguido por Miguel, entre asombrado y divertido.

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