jueves, 5 de marzo de 2015

ELENA MOLINA, TITIRITERA

Elena y Maialen son un regalo
Foto: Oscar Fernández Orengo

Elena Molina, auxiliar de dirección


Elena Molina, la Ele, se nos ha hecho titiritera.
No es una metáfora. Ni un insulto.
Al fin y al cabo, que algunos se hayan acostumbrado a arrojar la palabra “titiritero” como adjetivo despectivo es significativo del nivel de confusión reinante: “reina” sigue siendo un piropo. “¡Titiritero!”. Así nos va.
Desde siempre habíamos notado que Ele tenía una gracia especial con los hilos de la vida, y por eso pensábamos que sería una estupenda directora movilizando al equipo o dirigiendo actores, o una ayudante de dirección eficacísima. Ambas cosas, por supuesto, nos lo confirmó con el tiempo. Pero lo que no esperábamos es que se volcara literalmente en el mundo de las marionetas, esos seres de carne y hueso sin carne ni hueso cuyos nervios son extensión inmediata de los nuestros, pura telepatía con hilos. Ele ha dedicado buena parte de los últimos años a rodar documentales sobre marionetas alrededor del mundo, y los días que no pudo acompañarnos en el rodaje de “Murieron”, tuvimos que comprender que prefiriera dar la vuelta al planeta montada en un barco de carga, tomando el sol asiático, la luna caribeña y contrayendo enfermedades raras, de esas que –si los médicos supieran como se llaman- requerirían unidad propia en la seguridad social. 
Nuestra Ele es una marionetista marinera. Justo lo que necesitábamos en un rodaje como el de “Murieron”: alguien capaz de aferrarse el timón y conservar la sonrisa durante las marejadillas.
Me temo que esto tampoco es una metáfora, sino una anécdota bastante literal, tal y como nos contarán sus protagonistas, la propia Ele y Lluis Maymó, próximamente en sus pantallas. (Como comprobaréis en las fotos, Elena también es la doble perfecta de Bárbara Lennie: no en vano ambas son rubias naturales, pero se tiñen de morenas españolas como una forma de militancia, un gesto político para africanizar la aristocracia y acercarse a la plebe. Son rubias naturales y morenas políticas).

Elena, tan rubia como Bárbara Lennie


La primera imagen que guardo de Ele es de un rodaje en la universidad en el que intentaba aprender a sostener una percha más larga que ella. Era tan madrileña que parecía andaluza. Saltaba a la vista que tenía carácter: incluso de estudiante ya podía cagarse en la puta y sonaba tan poco malsonante que hasta los compañeros le daban las gracias. 

 Elena, en mayo 2009: estaba claro que sería buenísima en cámara

Lo dicho: Elena en el presente, cámara en mano... 
 
Desde entonces, he seguido viendo a Elena, casi siempre con la cámara en mano,  trabajando de periodista (lo aprovechamos para que hiciera un cameo como reportera dicharachera en “La evasión perfecta”), de ayudante de dirección, de guionista, de productora, trabajando y mejorando sin parar hasta convertirse en una realizadora de tomo y lomo: su película "El cementerio de las marionetas" nos fascinó a muchos y nos morimos de ganas de ver la que está montando. Sigue dirigiendo cine y vida, y acaba de montar su productora con el rey de los titiriteros imprescindibles, Txema Torres.
Siempre hablamos muy bien de ellos, sí, pero en realidad es por puro egoísmo y especulación a medio plazo: esperamos que en el futuro nos terminen produciendo… El futuro es todo suyo y comenzó hace un rato.

Ele coordinando a técnicos y actores
Foto: Oscar Fernández Orengo

Ele nos cuenta su versión de los hechos:

- ¿Por qué pensaste que valía la pena participar en "Murieron" de modo cooperativo?

Cuando se rodaron los dos primeros bloques de la peli estaba fuera con otros proyectos pero de una manera u otra me iban llegando historietas divertidas del rodaje. Ya de vuelta a Barcelona Isaki me comentó que volvían a la carga, que si quería "subirme al barco" y la verdad es que no lo dudé, me gustaba mucho el trasfondo de la historia y tenía mucha curiosidad y ganas de compartir semejante "gesta" con el equipazo que se había ido formando y transformando jornada a jornada.

- ¿Cuál fue para ti el momento más memorable del rodaje?

Momentos memorables hubo muchos, pero uno de los más curiosos fue el último día rodando en Vilanova. 
Creo que Marc Gómez ya comentó que rodamos a Brendemhul y Barbara Lennie con el fondo del camión de camara como chroma por las prisas y la solución de montaje fue superponerlo con el plano de la lancha.
 Lo que no explicó es que para rodar el plano de la lancha obviamente ya no estaban ni Barbara ni Alex, asique nos tocó a Lluis Maymó y a mi hacer de dobles respectivamente. A parte de ponerme una peluca rubia y los taconazos correspondientes al vestuario de Barbara, tenía que llevar abrazados dos caniches taquicárdicos mientras Lluis conducía la fueraborda (por primera vez en su vida) a máximo gas hacia la orilla, mientras por el walkie nos gritaban, más rápido, más rápido. Creí que uno de los pobres perritos saldría volando o le explotaría el corazón, pero los cuatro salimos ilesos de la aventura.



- ¿Cuál es tu escena favorita de la película?

Mmmm… La verdad es que tengo recuerdos mezclados del montaje final con momentos del rodaje y se me tiran mucho los sentimientos, tengo ganas de verla en una sala de cine cualquiera para disfrutarla con más distancia y más objetividad.;)
Recuerdo que disfruté mucho rodando los flashbacks de Jordi Vilches, la secuencia en el billar es brutal, tambien su relación con Bruno Bergonzini, es una combinación que me encanta, rodar la secuencia en que cantan " enamorao de la vida aunque a veces duela…" fue un placer, lo recuerdo como un momento muy bonito. 
[gracias mil, por cierto, a Kiko Veneno. ¡Un abrazo panda enorme!]
También me encanta la secuencia de la lavandería con los cinco pandas al completo! Ole con ole esos diálogos y los actorazos.

 Ele, doble perfecta de... ¡¡¿Bruno?!!
Y me gustaría resaltar la maravilla de figurantes que participan en la película, sobretodo los "locos", celadores y enfermeras de Sant Feliu, que a parte de lo entregados que estaban en el rodaje, en pantalla están muy, pero que muy auténticos.

SEC 48. TRAMPOLINES PICORNELL. EXT/N  


Están cada vez más borrachos, JORDI agarra el palo de billar y empieza a luchar imaginariamente con él, como si fuera un samurái. Se abrazan y empiezan a bailar, cantando a gritos una versión ebria del "Volando Voy" de Kiko Veneno.



El rincón de Ele
(fotos: Oscar Fernández Orengo)




Ele con Lluis Maymó, que mañana nos contará
su versión de los hechos: el contraplano marinero










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