viernes, 6 de marzo de 2015

LLUIS MAYMÓ, GENTLEMAN DE LA LUZ

 
 Foto: Oscar Fernández Orengo 


Lluis Maymó, eléctrico

Guardad el secreto. Procura disimularlo y que no lo sepa nadie, pero Lluis Maymó es un gentleman británico. Lord Maymó llegaba cada día al rodaje conducido por un chófer uniformado, o en su yate privado, rodeado de seguratas y enormes mastines peinados con tirabuzones a la última moda perruna de Baviera. Como puede comprobarse en la foto superior, Lluis entraba en el set atildado con trajes cortados a medida por los mejores sastres de París y Bellvitge, a juego de los zapatos acharolados. Por lo general, disponía de una caravana con jacuzzi rodante a la que bautizamos como la Maymó-Cueva. Allí, Lluis llegaba discretamente, tomaba el té y salía al cabo de un rato disfrazado de eléctrico normal.
Como todo el mundo sabe, el disfraz de eléctrico normal incluye manoplas grasientas, bermudas desconjuntadas con muchos bolsillos para enganchar pinzas de langosta, cinta americana y un rollo de papel de váter, bambas desgastadas o alpargatas con buena suela (para agarrarse a superficies deslizantes y peligrosas), y sobre todo, camisetas de regalo, que pueden ser de locales chuscos o promocionales de rodajes anteriores, cuanto más antiguas mejor porque los galones vienen dados con la antigüedad: si es una película que hiciste en los años 60 y llevas esa misma camiseta hace cuarenta años, pasan a llamarte jefe de eléctricos.
En el fondo, a Lluis Maymó todo esto le parecen tópicos muy antiguos, maledicencias cutres que divulgan directores ignorantes y envidiosos, pero es tanta su ilusión por integrarse entre los currantes que, sumada a la mala conciencia de clase (le da mucha vergüenza ostentar), le han llevado a terminar adoptando una versión  bastante apañada del disfraz de eléctrico de toda la vida, que no contrasta y cuela bien entre sus compañeros de camión. (El camión de eléctricos, por cierto, es otro complemento imprescindible: según las malas lenguas, los construyen en unas fábricas especializadas donde primero escogen la foto de una tía en bolas, arrancada de un calendario, y alrededor de esa tía espatarrada -así la llaman ellos- construyen una caja con ruedas y estanterías, lo llenan de cajas metálicas que solo podría levantar Iñaki Perurena en sus años mozos, le añaden una cabina llena de latas de cerveza y cenizas legales para consumo propio, le pegan un volante, y ale-hop, ya tienes un camión de eléctricos).

Fotos: Oscar Fernández Orengo


Hace tiempo escribí un artículo defendiendo que la promoción del cine estaba equivocada. En vez de dedicar las portadas de las revistas a los actores (que están ya hasta la gorra de currar en promoción, los pobres), habría que concentrarse en exponer a los eléctricos a toda página. Lo mismo en los carteles, tráilers y hasta en "El hormiguero". Que se vea el sudor. Que el cine huela a lamparones y curro manual. Promocionar el cine mostrando que nos ganamos el pan con el sudor de nuestras frentes y, sobre todo, con el que chorrea desde las frentes de los eléctricos, los verdaderos obreros que salían de la fabrica de los Lumière. Además, como también podéis comprobar en estas fotos, los eléctricos en general y Lluis en concreto son seres de torso musculado y complexión atlética, por lo que podrían protagonizar sesiones de fotos mejorando la de Quim Gutiérrez esta misma semana en Icon: vamos, salta a la vista que no tienen nada que envidiarle al bueno de Quim.
Sé que nuestro hombre Magnum, el mítico fotógrafo Oscar Fernández Orengo, apoya esta idea pero, en el caso de Lluis, tan especial, y dada la exclusiva, prefirió fotografiarle solo en planos cortos con su verdadera personalidad de millonario elegante. Nespresso ya tarda en contrarle para su próxima campaña, él solo, o con Elena.


A todo eso, Lluis es un técnico de primera. En su filmografía encontraréis largometrajes ("Amor eterno", o la inminente "Requisitos para ser una persona normal" de Leticia Dolera, acaba de terminar "Fassman" de Oristrell o "Pozo amargo" del mexicano Enrique Rivero),  cortos de todos los colores (literalmente hablando: en su caso, de todos los colores de las gelatinas), vídeo-clips de alta gama, etc. En Imdb también encontraréis a Lluis como gaffer, operador de cámara, director de foto, o incluso asociado al término "best boy", que en español se traduce como "el más mejó". He tomado prestadas algunas fotos de otras pelis para que se vea: 

Foto: Rubén Jiménez
Foto: Ferran Serra



Lluis Maymó nos lo cuenta desde su castillo en la campiña:

- ¿Por qué pensaste que valía la pena participar en "Murieron" de modo cooperativo?

En el momento que me lo propusieron pensé que era una gran oportunidad para poder conocer y ver de cerca como se crean familias dentro de las peliculas que són de modo cooperativo. y si, acerté, des del minuto cero, ví como poco a poco entraba dentro de la familia de modo comodissimo y muy normal para todos, me trataron des del minuto cero como uno màs y fue lo màs bonito del rodaje para mi, los compañeros de trabajo que me adoptaron poco a poco y ahora los puedo nombrar amigos. Allí creció una amistad con Leo Calzoni y Marc Gómez del Moral que todavía sigue creciendo.

- ¿Cuál fue para ti el momento más memorable del rodaje?

Para mi el momento màs memorable y que no obligaré nunca, és el momento en el que un día normal de rodaje en la playa, me preguntarón si alguna vez hacia conducido una lancha, y evidentemente la respuesta fue que no, des de aquel momento me dijeron, ok perfecto ningún problema. Y sin darme cuenta estaba vestido con un traje, encima una lancha y al lado Elena con dos pequeños chihuahuas que salían volando. Las indicaciones que recuerdo eran:" Más rápido, más rápido.." Y Elena diciendo por favor frena que se me van volando los perros. Experiencias que solo pasan en este tipo de películas donde todo el mundo se vuelca por todo y no le caen los anillos para hacer algo que no le pertoca normalmente en su trabajo.

 
 Lennie y Brendemühl en primer plano; al fondo, conduciendo, Lluis Maymó y Elena Molina

- ¿Cuál es tu escena favorita de la película?

Mi escena favorita de la película i que también la recuerdo con cariño por lo bien que nos lo pasamos és la escena donde los pandas entran en el barco y los cogen en medio de una reunión, la escena termina espectacularmente donde a Imanol Arias le quitan un ojo, rodado entre bambalinas en el Liceo. ¡Memorable!


SEC 66. CAMAROTE SUITE. INT/D. 

Los tres presidentes, Susana Castro (Carmen Machi), Antonio Robles (Lusi Tosar) y Gerardo Aguileras (Imanol Arias), frente a los osos panda, que les encañonan con sus armas.

Se miran de reojo, y de reojo también miran las tijeras, cuchillos y una sierra eléctrica que están sobre la mesa.




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