domingo, 29 de marzo de 2015

PABLO AYBAR, LA LUZ QUE APAGA FUEGOS

Pablo entra en escena dispuesto a apagar el incendio
Foto: Oscar Fernández Orengo

Pablo Aybar, gaffer

Hay un momento del rodaje de "Murieron por encima de sus posibilidades" que Pablo recuerda especialmente, y yo también: sudamos tinta china.
Él lo cuenta con calma asturiana (esa calma que a veces presagia oleajes tempestuosos), pero lo cierto es que fue uno de los momentos más peliagudos que nos encontramos durante la producción de este disparate.
"Como nota a tener en cuenta pues mi escalada dentro del equipo de luces hasta llegar a iluminar a Luis Tosar, Carmen Machi e Imanol Arias. Sigo pensando que deberia de aprovechar y hacerme un reel con Luis Tosar en mil situaciones distintas. Igual asi no tendria que dejar este pais de pandereta :D  Bendito Chroma". 
Contado así, parece casi un momento jovial. Está claro que el párrafo anterior merece una explicación más amplia.
¿Cómo terminó Pablo iluminando a Carmen, Imanol y Luis Tosar?
Porque Pablo tuvo el valor suficiente para echarse al ruedo cuando no quedaba otro remedio y el conocimiento técnico necesario para lidiar la situación sin salir corneado.
En realidad, su ascenso siguió la misma lógica que hemos visto en tantas películas sobre actores suplentes lanzados al estrellato porque el protagonista se pone enfermo y ellos, sin que nadie lo esperara, se habían aprendido el guión entero entre las bambalinas.  
Y es que el cine se hace gracias a una cantidad de cálculos y previsiones inifinitesimales que el espectador nunca imaginaría, pero también surfeando sobre los miles de azares imprevistos y nubosidades variables que son la vida misma o, como ocurrió aquél día, la irrupción inesperada de la muerte.
Sucedió una tragedia (una muerte súbita y aún más cruel por prematura) y el director de foto tuvo que abandonar el rodaje. Hizo lo que debía y le admiro: desconfío de los elogios descerebrados a esos supuestos héroes de la profesionalidad a ultranza que dejan a sus mujeres solas mientras nace su primer hijo o que priorizan jugar el partido del domingo a abrazar a su madre durante un funeral.
El caso es que nos faltaba rodar la secuencia más extrema de la película: habíamos conseguido reunir a Tosar, Arias y Machi en la localización soñada (el Liceu, en la sala de los espejos), y como en el cuento de la cenicienta, solo disponíamos de cuatro horas antes de que las estrellas se esfumaran, nos echaran de la ópera y todo se volatilazara. Hacer realidad aquella conjunción astral nos había llevado muchos meses. Precisamente porque no teníamos tiempo que perder, nos quedamos un rato en estado de shock. Para completar el pastel, teníamos que trasladarnos y buscar un rincón interior del Liceu donde simular que seguíamos estando en la sala de los espejos, puesto que aquella tarde celebraban allí una recepción o algo parecido. Eso implicaba que había que volver a iluminarlo todo para propiciar la  aparencia de continuidad.
Entonces fue cuando, como diría Groucho, el valeroso equipo de eléctricos con Pablo en cabeza vieron que estábamos al borde del abismo y dieron un paso al frente.
En el albero, los tres mihuras, Carmen, Imanol y Tosar, se hicieron cargo del marrón. 
Nos regalaron una exhibición de maestría contrarreloj, de saber hacer, de recursos enciclopédicos y de generosidad. No lamento que aquel día no hubiera nadie grabando el making of, porque vistos desde fuera, debíamos parecer una banda de chalados menos creíbles aun de lo acostumbrado:  la banda eléctrica improvisaba un chroma, montaban telas, barracudas, gelatinas y difusores, Pablo colocaba las luces y Patricia se hacía cargo de la cámara...  tres dos uno, cuenta atrás para permitir que Carmen, Imanol y Luis exprimieran todos los registros del disparate en medio de la nada, sin nadie que les diera las réplicas, o peor que nadie: algo parecido a los restos de un director que saltaba frente a ellos, cruzando el eje de la cámara y dándoles todo tipo de instrucciones improvisadas y contradictorias. ¿Habéis visto "Download Vilches"? Pues tres cuartos de lo mismo.
Imanol terminó tumbado en el suelo, hecho un cromo, jaleando y animando a todo el equipo, prometiendo que él no se movería del barco de Chanquete y que el Liceu no cerraría jamás hasta que hubiéramos terminado todos los planos, mientras las manos de Claudia Aragón e Iván Telefunken le recortaban como si fueran las de Tosar y Machi.
Imanol Caruso redivivo.
Y un rato antes, Machi hacía las obras completas de Sófocles concentradas en un minuto y Tosar se arrodillaba, descamisado y empapado en sangre, y nos regalaba un catálogo entero de formas de reír y morir contra un fondo verde.
De ahí la idea de Pablo sobre hacerse un reel con Tosar, a lo "Download Vilches" o como lo de su hermano gemelo Jean-Claude Van Damme
Aquella fue la tarde loca en la que Pablo Aybar apagó a tiempo el segundo incendio del Liceu.

 Pablo y la luz del Liceu
Foto: Oscar Fernández Orengo

Reza el dicho que el verdadero carácter de un hombre solo emerge en los momentos de crisis extrema. Quedaría bonito aplicarlo en este caso, pero es un lugar común tramposo: a Pablo ya nos lo había definido de sobras el día a día, con su mezcla de montaña rusa y tiovivo cotidiano, a lo largo de los meses de rodaje durante los que convivimos. 
Como dice Diego Dussuel: "Pablo es otro que apunta a que será director de foto... toda esta banda que curran con Iván Romero son muy buenos. De mientras, Pablo siempre ha currado a tope de buen rollo, y encima es asturiano y altísimo, llega a todas partes, ¿qué más se puede pedir?"
Si entráis en imdb, veréis que Pablo debutó en el largometraje como eléctrico de la perturbadora "Otelo" (2011), y a día de hoy sigue acumulando créditos como operador de cámara (la más reciente, "The corpse of Ana Fritz" se acaba de estrenar en el festival de Austin), jefe de eléctricos... y actor televisivo. Eso habrá que verlo. 

Pablo como uno de los locos en el manicomio de Sant Feliu
Foto: Oscar Fernández Orengo

Pablo nos da su versión de los hechos:


- ¿Por qué pensaste que valía la pena participar en "Murieron" de modo cooperativo?

- Tenía que aprovechar la oportunidad de poder trabajar con un equipo técnico/artístico/humano de primera categoría. Si la única posibilidad de rodar la pelicula era en modo cooperativo pues a cooperar.

- ¿Cuál fue para ti el momento más memorable del rodaje? 

El hecho de que todos estuvieramos trabajando de forma cooperativa ayudo a la creación de momentos mágicos durante todo el rodaje. Siempre recordaré los días en Sant Feliu donde el compañerismo solo era eclipsado por las noches de chiringuito.
Como nota a tener en cuenta pues mi escalada dentro del equipo de luces hasta llegar a iluminar a Luis Tosar, Carmen Machi y Imanol Arias. Sigo pensando que deberia de aprovechar y hacerme un reel con Luis Tosar en mil situaciones distintas. Igual asi no tendria que dejar este pais de pandereta :D  Bendito Chroma. 

- ¿Cuál es tu escena favorita de la película?
Las escenas en las que participan el tándem Bruno Bergonzini & Jordi Vilches.


SEC 48. TRAMPOLINES PICORNELL. EXT/N 
 
Ambos fuman mirando la ciudad.
JORDI bebe directamente de la botella de mezcal y se la pasa a PITI.
Es una botella que se llama “El gusano rojo”.
PITI da varias vueltas a la botella escrutando su interior.








PITI:
¿Y el gusano? ¿Te lo has tragado?

JORDI:
¿El gusano? No lleva.

PITI:
(Leyendo la etiqueta) “El gusano rojo” 

JORDI:
“El gusano rojo” no lleva gusano: esta es la gracia.

PITI: 
No lo entiendo. 

JORDI: 
Yo tampoco.
Jordi le da otro trago a la botella.
Elipsis a:
La botella vacía.
Una raya de coca que atraviesa el trampolín de punta a punta. 




El rincón de Pablo
(Fotos: Oscar Fernéndez Orengo)



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