jueves, 9 de abril de 2015

DAVID ARRÉS, MAESTRO JEDI



David Arrés es insumergible
Foto: Oscar Fernández Orengo

David Arrés, key grip

Como lo prometido es deuda, hoy explicaremos cómo rodamos la secuencia del viaje nocturno de Jordi Vilches y Bruno Bergonzini.

Pero primero daremos un rodeo.

Tratad de imaginar a McGyver, pero como si Mc Gyver tuviera un arsenal y en vez de abrir puertas blindadas con un mondadientes dispusiera de todos los ingenios desplegables del Inspector Gadget. Ese super-héroe existe. Se llama David Arrés y es key grip, que en castellano se traduce: “jefe de maquinistas”. Por si fuera poco, David es de Sant Boi (junto a Abel y Gina compone la Santa Trinidad de la delegación panda santobienca).

Ya hemos contado varias veces que todos los miembros del equipo técnico y artístico de “Murieron” apostaron fuerte y se decidieron a participar en la película a modo cooperativo. Lo de David es aún más grave. Yo no le conocía, y David entró en la película como consecuencia de una confusión, sin que nadie se molestara en contarle lo de la cooperativa. Todo el mundo pensaba que ya lo sabía: se ve que nuestra política de fichajes era tan embarullada como la de Sandro Rossell, y que David era nuestro Neymar.  El caso es que un día, ya en pleno rodaje, durante la sobremesa y casi por casualidad, David descubrió el percal, y en vez de salir despavorido se quedó. Eso sí que tiene doble mérito.

No solo se quedó. David es uno de los panda que ha resistido el rodaje desde la primera etapa hasta la última, todo un veterano.

Gracias a David he aprendido cien cosas del oficio del cine que aún no tenía claras.

Y es que en la universidad deberían incorporar al programa como asignaturas obligatorias los temas “Travelling 1, 2 y 3”, “Aproximaciones al grip, y alejamientos” y sobre todo “La cámara en mano no solo puede llevarse en la mano”.



Las siete diferencias entre la foto de arriba y la foto de abajo.
Abajo: "coordinación entre imagen y sonido" (alias "pelando la pava...")

(fotos: Oscar Fernández Orengo)

Por ejemplo: David me enseñó la importancia capital de contar con la presencia del jefe de maquinistas durante las localizaciones. Un buen jefe de maquinistas garantiza la seguridad de todo el equipo, no solo de las máquinas. Y además, como es el caso de David, resuelve problemas aportando soluciones técnicas y creativas a todas aquellas secuencias que (sobre el papel, o a la vista de los espacios reales en que teníamos que rodarlas) parecían imposibles. Esa especial habilidad resolutiva de David nos fue especialmente útil a medida que perdíamos, ehem, capacidad financiera y ganábamos, doble ehem, imaginación.

Por tierra, mar y aire... David pendiente de la cámara y del equipo



 

 (Fotos: Oscar Fernández Orengo)


David también me descubrió  las diferencias entre todo tipo de carros con aplicaciones sutilmente diferentes (en función del tipo de suelo, la velocidad y altura necesarias para rodar), aparejos con nombres extraños que, sigo sospechando, debía inventarse sobre la marcha para asombrarme.
Fue bonito ver que David se echaba su equipo a la espalda y, en vez de guardarse sus trucos como un maestrillo avaricioso, disfrutaba enseñando el oficio a los miembros más jóvenes de su equipo. Arrés hace escuela.
Si miráis a vuestro alrededor veréis que el mundo está lleno de cosas con marcas pegadas. David ha hecho anuncios de casi todas esas cosas. 
Y su filmografía es una de las más heterodoxas de entre todos los panda: en sus créditos se encuentran películas de Paul Greengrass ("Green zone, distrito protegido"), "Noche y día" (de James Mangold, con Tom Cruise y Cameron Diaz), "La fría luz del día" con Bruce Willis, "Stella cadente" de Lluis Minyarro o "La plaga" de Neus Ballús.
Un hombre cuyo mundo es capaz de compaginar a Bruce Willis y Lluis Minyarro por fuerza ha de ser adorable.
Ah, y por si fuera poco, las camisetas Panda que lucimos en el estreno de Donosti también fueron una iniciativa de David. ¡Gracias mil!


Making of del viaje nocturno

Cuando le explicamos a David que imaginábamos que la imagen de la moto temblara, nos preguntó qué tipo de temblor imaginábamos. Se lo describimos con detalle (“a intervalos, como si se estuviera corriendo durante un terremoto con ataques de distinta intensidad” o algo así de embarullado) y nos propuso filmar a Vilches y Bergonzini a través de un espejo.
Así, en vez de hacer temblar a los motoristas o la cámara, podríamos sacudir, agitar y hacer temblar el espejo como quisiéramos, y sería relativamente sencillo sincronizarlo con los actores y el recorrido.
A partir de esta idea, empezamos a mirar espejos con el equipo de arte.
Se nos ocurrió que podíamos jugar con un espejo flexible. Es decir, un espejo que pudiéramos doblar durante la toma y deformarlo más o menos sutilmente para que la imagen se tornara cóncava o convexa a voluntad.

  
Y ahí nos encontramos con una de esas preguntas misteriosas que surgen en los rodajes: ¿a qué departamento corresponde maniobrar un espejo que aparece en cuadro –que, de hecho, es el cuadro- durante la toma? ¿Arte? ¿Fotografía? ¿Grip?
Por supuesto, David terminó haciéndose cargo del espejo. Y en plena noche me encontré dictándole a través del walkie: “¡más cóncavo! ¡más convexo! ¡temblor más rápido! Menos temblor”… Esto es lo bueno del cine, que cada día terminas haciendo o diciendo alguna cosa extraña por primera vez.
Antes, David, junto a Xavi Moliné (el responsable y conductor del cámara car) y el equipo de maquinistas se habían encargado de asegurar la estabilidad del equipo de filmación sobre el vehículo y de fijar a los motoristas sobre la plataforma.

(fotos: Oscar Fernández Orengo)
A partir de aquí, el director de foto Diego Dussuel saltó a la cancha de juego.
De antemano habíamos localizado tres tramos de carretera cuyas farolas nos interesaban como luces de fondo.
Diego ubicó a dos miembros de su equipo de eléctricos delante y al lado de los motoristas, con luces móviles de distintos colores e intensidades, en función del tramo. Asignamos a cada tramo una óptica y unas normas del juego, consistentes en combinar de formas distintas las siguientes variables: cambios de obturador, distintas velocidades de rodaje, apertura y cierre de diafragma... con o sin haces de luz.  Creo que probamos todas las permutaciones posibles. 
Mezclando todos estos ingredientes, fuimos probando y descubriendo nuevos resultados de toma en toma, practicando el action painting y la distorsión con la cámara desafinada para intentar captar en toda su intensidad el viaje interpretativo de nuestros queridos Jordi Vilches y Bruno Bergonzini.
El resultado lo vimos ayer: es la secuencia favorita de David Arrés y Emma Suárez. 



David tiene la palabra:

- ¿Por qué pensaste que valía la pena participar en "Murieron" de modo cooperativo?

Porque fue la manera que se les ocurrió para poder rodarla.
Tengo que confesar que cuando me incorporé en el rodaje de "Murieron...", en el primer teaser, no tenía ni idea de que se quería rodar de modo cooperativo.
Entré a formar parte del equipo gracias a la llamada de un antiguo colega de adolescencia, Abel García Roure, confabulado con su gran amigo Diego Dussuel, con el que ya había tenido el placer de trabajar. Si a todo esto le sumas conocer a la encantadora (valen las dos acepciones de la palabra en la RAE) pareja formada por Isa Campo e Iñaki Lacuesta, para cuando te das cuenta rodar en modo cooperativo o no, ya es lo de menos.
Y si encima te lees el guión, conoces a una Panda de Cachondos, te dan de comer y te puedes permitir el lujo de trabajar por amor al arte con libertad absoluta, pues ¡viva La Coope! 
David y Sofi (foto: Oscar Fernández Orengo)

- ¿Cuál fue para ti el momento más memorable del rodaje?

¡Uff! Hubo un montón. Quizás me quedo con el primer monólogo de Albert Plà cuando rodamos el teaser, aunque también todos los días que rodamos en Sant Feliu de Guíxols fueron muy memorables, y las secuencias de exteriores en Vilanova i La Geltrú con los pandas por tierra y mar, y....

- ¿Cuál es tu escena favorita de la película?
El flashback de Jordi Vilches junto a Bruno Bergonzini y su viaje en moto en particular.

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