martes, 31 de marzo de 2015

ALBERT PLA Y LA DICTADURA DEL MERCADO

Foto: Oscar Fernández Orengo

Albert Pla, ¡sí!, Albert Pla

¡Y qué podría escribir sobre Albert Pla que no haya escrito ya sobre Pau Riba!
La frase anterior me gustaba como posible inicio para esta entrada en el blog.
También tenía otros principios:
"Sin Albert Pla esta película no existiría".
"Toda la culpa es de Albert Pla" sonaba aún mejor, pero lo desestimé para que no me acusaran de plagio la mayoría de periódicos, emisoras falangistas y fuentes gubernamentales.
También me hacía gracia empezar citando a Borja Hermoso: "No tenía claro si Albert Pla era un idiota o un genio. Se apagaron las luces y se apagaron mis dudas. Y empezaron mis sueños. Gracias, genio". 
"Albert Pla dice que todo es mentira, pero peor sería si todo fuera verdad...".
[Esta frase creo que es de Iván Telefunken, pero Albert la decía muy bien en "Manifestación].
Albert es una de las tres o cuatro personas con las que más he hablado en los últimos cinco años. Quizás será porque Albert habla poco y yo menos. Eso sí, cuando hablo con alguien es porque me acerco a desconocidos para contarles -sin que venga a cuento de nada y con el pecho henchido- que Albert a veces me deja subir al escenario y cantar en sus conciertos: sé que en realidad lo hace para ridiculizarme, pero su público va tan drogado que nadie nota la diferencia. De hecho, creo que piensan que soy él cantando en voz extrañamente alta, porque hasta aplauden. Gracias a estas cosas podré escribir en mi epitafio: "fui feliz".
Iba a seguir diciendo más cosas maravillosas sobre Albert.
Por ejemplo: que la primera semana de rodaje dediqué cinco minutos a enseñarle las ópticas (porque sé que, si le da la gana, dirigirá películas fabulosas) y que a partir de entonces cuando pasaba por delante del monitor me decía: "un 24", "un 85"... y no fallaba nunca. 
Que aceptaba empezar la jornada de rodaje literalmente en cuanto terminaba los conciertos, venía del tirón y terminaba más fresco que los adolescentes del equipo.
Que, en todas las proyecciones, el público ovaciona espontáneamente su monólogo.
Que varios de los actorazos de "Murieron" me confesaron que se apuntaban a la película solo porque querían conocerle.
Que es extremadamente generoso y siempre está ahí, ayudando a los compañeros cuando nadie puede verle.
Que rodamos una escena inolvidable en la que Albert interpreta el himno español mientras baja la braguita de Emma Suárez y le descubre el culo: sí, una escena mítica por partida doble que los espectadores españoles nunca podréis ver, y que a ratos me tienta recuperar como corte publicitario (cuña: "¡¡si esto ya no está en Murieron, imaginad lo que sí está!!").
Que a lo largo de los dos años de rodaje, Albert nos dejó raparle la cabeza hasta en tres ocasiones para mantener el raccord de su personaje.
Que el primer día de ensayos Albert ya estaba allí, y seguía a nuestro lado cuando cerramos las mezclas de sonido. 
Que Albert Pla es una más de las abundantes obras maestras que ha creado Albert Pla.
 Albert, 8 am, después de 12 horas rodando planos suyos:
"si es que los del cine no aguantáis nada...". Una máquina. Un lujo.
Foto: Oscar Fernández Orengo
Albert lleva el pelo largo en el flash back y corto en el presente 
Pero esta escena y lo que sigue nunca la veréis en la película:






Fotos: Oscar Fernández Orengo

Pensaba contar bien todo esto, bordando los detalles, pero me interrumpieron. Llamaban de Vice para proponernos que, para promocionar "Murieron" de forma original, Albert y yo nos hiciéramos una entrevista el uno al otro. Respondimos que ya lo habíamos hecho, aquí y aquí.

Tercer día de rodaje, 2012: el glamour del cine
Foto: Oscar Fernández Orengo
Entonces, Fernando Bernal decidió entrevistar a Albert (podéis leerlo aquí, en VICE), y me pidió que, a modo de acompañamiento, escribiera un texto dedicado a glosar su figura.
Es éste:


"ALBERT PLA ES LA DICTADURA DEL MERCADO

Siempre explicamos que rodamos “Murieron por encima de sus posibilidades” desde la libertad más absoluta. Pero hoy debo confesar que no es del todo cierto.
Si veis la película, os daréis cuenta que el personaje que interpreta Albert Pla se llama Albert. Pues bien: no quiero dar más pistas de las necesarias pero debo aclarar que, en el guión original, el personaje se llamaba Mario. La descripción decía así: “Mario es un joven veinteañero, bien parecido, de torso musculoso y bíceps acogedores, sonrisa deslumbrante y ojos embriagadores. Tipo listo, buen rabo, buena gente”.
Éramos felices. Teníamos el casting cerrado: habíamos mandado el guión a una joven estrella del cine español, que encajaba a la perfección con el carácter de Mario. El guión le encantó. “No leía nada tan extraordinario desde las obras completas de Valle-Inclán” nos respondió, “¿dónde hay que firmar para rodar gratis?”.
Fue entonces cuando los inversores se plantaron. Querían recuperar su dinero y asegurarse de que lo multiplicarían por mil. Hacía falta un actor consagrado, un camaleón que reventara las audiencias. Hilaron aún más fino: “En España solo hay uno. O fichas a Albert Pla o nos retiramos del proyecto… autorzuelo de mierda”.
En aquel momento me sentí violado como artista, como intelectual y hasta como mujer.
Llamé a Mario y ambos nos hartamos de llorar. Comprendí que la industria del cine es un negocio cruel en el que no se hacen prisioneros. Maldije la dictadura del mercado.
Pero en cuanto Albert Pla llegó al set supe que los inversores tenían razón. Albert bajó del helicóptero y un rayo de carisma nos deslumbró. Irradiaba genialidad por los sobacos. Albert había escrito un guión nuevo. Me dijo donde poner la cámara. Mientras actuaba, se las apañaba para dirigir con gestos invisibles de las cejas a sus partenaires y componía la banda sonora, silbando en directo.
Ahora estoy eternamente agradecido a los inversores por su sapiencia.
Obligarme a a fichar a Albert Pla es el mejor regalo que me han hecho en la vida. No solo es un genio: es que, gracias a su presencia en “Murieron”, nos vamos a forrar. ¡Viva el libre mercado!"

 

Fotos: Oscar Fernández Orengo

Albert tiene la palabra y la usa para responder el cuestionario panda:


- ¿Por qué pensaste que valía la pena participar en "Murieron" de modo cooperativo?

Porque no había mas remedio.


 Albert a medias: el hombre de las mil caras
Fotos: Oscar Fernández Orengo

- ¿Cuál fue para ti el momento más memorable del rodaje?

Cuando nos juraron que no nos pasaría nada si nos caíamos de la barca en alta mar, pero nos quitaron los micrófonos por si acaso.

- ¿Cuál es tu escena favorita de la película?

El diálogo entre Sergi López y Jordi Vilches.


SEC 46. DESPACHO JEFE. INT/N 

Jordi entra en un despacho desordenado, con la mesa llena de papeles, fardos y cajas por todos los lados. Un garaje-almacén-despacho gangsteril. 
 
El Jefe no levanta la vista de los papeles. Lleva una camisa floreada sin abotonar, mostrando la inmensidad de su abdomen.

JEFE (Sergi López):
(Paternal pero duro, en voz más bien baja) Jordi, ¿Qué está pasando? 

 BONUS TRACK



" Todo es mentira", la canción que suena 
en los créditos finales de "Murieron"

domingo, 29 de marzo de 2015

PABLO AYBAR, LA LUZ QUE APAGA FUEGOS

Pablo entra en escena dispuesto a apagar el incendio
Foto: Oscar Fernández Orengo

Pablo Aybar, gaffer

Hay un momento del rodaje de "Murieron por encima de sus posibilidades" que Pablo recuerda especialmente, y yo también: sudamos tinta china.
Él lo cuenta con calma asturiana (esa calma que a veces presagia oleajes tempestuosos), pero lo cierto es que fue uno de los momentos más peliagudos que nos encontramos durante la producción de este disparate.
"Como nota a tener en cuenta pues mi escalada dentro del equipo de luces hasta llegar a iluminar a Luis Tosar, Carmen Machi e Imanol Arias. Sigo pensando que deberia de aprovechar y hacerme un reel con Luis Tosar en mil situaciones distintas. Igual asi no tendria que dejar este pais de pandereta :D  Bendito Chroma". 
Contado así, parece casi un momento jovial. Está claro que el párrafo anterior merece una explicación más amplia.
¿Cómo terminó Pablo iluminando a Carmen, Imanol y Luis Tosar?
Porque Pablo tuvo el valor suficiente para echarse al ruedo cuando no quedaba otro remedio y el conocimiento técnico necesario para lidiar la situación sin salir corneado.
En realidad, su ascenso siguió la misma lógica que hemos visto en tantas películas sobre actores suplentes lanzados al estrellato porque el protagonista se pone enfermo y ellos, sin que nadie lo esperara, se habían aprendido el guión entero entre las bambalinas.  
Y es que el cine se hace gracias a una cantidad de cálculos y previsiones inifinitesimales que el espectador nunca imaginaría, pero también surfeando sobre los miles de azares imprevistos y nubosidades variables que son la vida misma o, como ocurrió aquél día, la irrupción inesperada de la muerte.
Sucedió una tragedia (una muerte súbita y aún más cruel por prematura) y el director de foto tuvo que abandonar el rodaje. Hizo lo que debía y le admiro: desconfío de los elogios descerebrados a esos supuestos héroes de la profesionalidad a ultranza que dejan a sus mujeres solas mientras nace su primer hijo o que priorizan jugar el partido del domingo a abrazar a su madre durante un funeral.
El caso es que nos faltaba rodar la secuencia más extrema de la película: habíamos conseguido reunir a Tosar, Arias y Machi en la localización soñada (el Liceu, en la sala de los espejos), y como en el cuento de la cenicienta, solo disponíamos de cuatro horas antes de que las estrellas se esfumaran, nos echaran de la ópera y todo se volatilazara. Hacer realidad aquella conjunción astral nos había llevado muchos meses. Precisamente porque no teníamos tiempo que perder, nos quedamos un rato en estado de shock. Para completar el pastel, teníamos que trasladarnos y buscar un rincón interior del Liceu donde simular que seguíamos estando en la sala de los espejos, puesto que aquella tarde celebraban allí una recepción o algo parecido. Eso implicaba que había que volver a iluminarlo todo para propiciar la  aparencia de continuidad.
Entonces fue cuando, como diría Groucho, el valeroso equipo de eléctricos con Pablo en cabeza vieron que estábamos al borde del abismo y dieron un paso al frente.
En el albero, los tres mihuras, Carmen, Imanol y Tosar, se hicieron cargo del marrón. 
Nos regalaron una exhibición de maestría contrarreloj, de saber hacer, de recursos enciclopédicos y de generosidad. No lamento que aquel día no hubiera nadie grabando el making of, porque vistos desde fuera, debíamos parecer una banda de chalados menos creíbles aun de lo acostumbrado:  la banda eléctrica improvisaba un chroma, montaban telas, barracudas, gelatinas y difusores, Pablo colocaba las luces y Patricia se hacía cargo de la cámara...  tres dos uno, cuenta atrás para permitir que Carmen, Imanol y Luis exprimieran todos los registros del disparate en medio de la nada, sin nadie que les diera las réplicas, o peor que nadie: algo parecido a los restos de un director que saltaba frente a ellos, cruzando el eje de la cámara y dándoles todo tipo de instrucciones improvisadas y contradictorias. ¿Habéis visto "Download Vilches"? Pues tres cuartos de lo mismo.
Imanol terminó tumbado en el suelo, hecho un cromo, jaleando y animando a todo el equipo, prometiendo que él no se movería del barco de Chanquete y que el Liceu no cerraría jamás hasta que hubiéramos terminado todos los planos, mientras las manos de Claudia Aragón e Iván Telefunken le recortaban como si fueran las de Tosar y Machi.
Imanol Caruso redivivo.
Y un rato antes, Machi hacía las obras completas de Sófocles concentradas en un minuto y Tosar se arrodillaba, descamisado y empapado en sangre, y nos regalaba un catálogo entero de formas de reír y morir contra un fondo verde.
De ahí la idea de Pablo sobre hacerse un reel con Tosar, a lo "Download Vilches" o como lo de su hermano gemelo Jean-Claude Van Damme
Aquella fue la tarde loca en la que Pablo Aybar apagó a tiempo el segundo incendio del Liceu.

 Pablo y la luz del Liceu
Foto: Oscar Fernández Orengo

Reza el dicho que el verdadero carácter de un hombre solo emerge en los momentos de crisis extrema. Quedaría bonito aplicarlo en este caso, pero es un lugar común tramposo: a Pablo ya nos lo había definido de sobras el día a día, con su mezcla de montaña rusa y tiovivo cotidiano, a lo largo de los meses de rodaje durante los que convivimos. 
Como dice Diego Dussuel: "Pablo es otro que apunta a que será director de foto... toda esta banda que curran con Iván Romero son muy buenos. De mientras, Pablo siempre ha currado a tope de buen rollo, y encima es asturiano y altísimo, llega a todas partes, ¿qué más se puede pedir?"
Si entráis en imdb, veréis que Pablo debutó en el largometraje como eléctrico de la perturbadora "Otelo" (2011), y a día de hoy sigue acumulando créditos como operador de cámara (la más reciente, "The corpse of Ana Fritz" se acaba de estrenar en el festival de Austin), jefe de eléctricos... y actor televisivo. Eso habrá que verlo. 

Pablo como uno de los locos en el manicomio de Sant Feliu
Foto: Oscar Fernández Orengo

Pablo nos da su versión de los hechos:


- ¿Por qué pensaste que valía la pena participar en "Murieron" de modo cooperativo?

- Tenía que aprovechar la oportunidad de poder trabajar con un equipo técnico/artístico/humano de primera categoría. Si la única posibilidad de rodar la pelicula era en modo cooperativo pues a cooperar.

- ¿Cuál fue para ti el momento más memorable del rodaje? 

El hecho de que todos estuvieramos trabajando de forma cooperativa ayudo a la creación de momentos mágicos durante todo el rodaje. Siempre recordaré los días en Sant Feliu donde el compañerismo solo era eclipsado por las noches de chiringuito.
Como nota a tener en cuenta pues mi escalada dentro del equipo de luces hasta llegar a iluminar a Luis Tosar, Carmen Machi y Imanol Arias. Sigo pensando que deberia de aprovechar y hacerme un reel con Luis Tosar en mil situaciones distintas. Igual asi no tendria que dejar este pais de pandereta :D  Bendito Chroma. 

- ¿Cuál es tu escena favorita de la película?
Las escenas en las que participan el tándem Bruno Bergonzini & Jordi Vilches.


SEC 48. TRAMPOLINES PICORNELL. EXT/N 
 
Ambos fuman mirando la ciudad.
JORDI bebe directamente de la botella de mezcal y se la pasa a PITI.
Es una botella que se llama “El gusano rojo”.
PITI da varias vueltas a la botella escrutando su interior.








PITI:
¿Y el gusano? ¿Te lo has tragado?

JORDI:
¿El gusano? No lleva.

PITI:
(Leyendo la etiqueta) “El gusano rojo” 

JORDI:
“El gusano rojo” no lleva gusano: esta es la gracia.

PITI: 
No lo entiendo. 

JORDI: 
Yo tampoco.
Jordi le da otro trago a la botella.
Elipsis a:
La botella vacía.
Una raya de coca que atraviesa el trampolín de punta a punta. 




El rincón de Pablo
(Fotos: Oscar Fernéndez Orengo)



jueves, 26 de marzo de 2015

MARTA MAS I SERRA, OXONIENSE Y DE BESALÚ

Marta Mas, a la derecha de Oscar Griera,
en silencio durante un wild-track 

Marta Mas i Serra, directora de producción


"El monólogo de Albert Pla es insuperable"

Si por alguna razón estrambótica alguien considerara que "Murieron por encima de sus posibilidades" es una película descerebrada, tenemos una respuesta preparada: la culpa es del gobierno y de la fuga de cerebros.
O si no, pasen y miren:
Abel García, el ayudante de dirección, está viviendo en Qatar; Xènia Gasull, la primera directora de vestuario, emigró a París, y lo mismo hizo por su cuenta Albert Coma, el diseñador de nuestros títulos de crédito; Marc Gómez del Moral, nuestro segundo director de fotografía, se instaló en Londres; Diego Dussuel, el director de foto primigenio, no se ha exiliado pero lleva dos años trabajando más en México, Brasil, Cuba y Francia que en estas tierras... La canción de Astrud que suena en los títulos de crédito de "Murieron" proclama que "hay un hombre en España que lo hace todo". Y es probable que sea cierto (el pequeño Nicolás seguro que está de acuerdo), porque solo así se explica la cantidad de gente talentosa que andan dando vueltas por el mundo.
Nuestra protagonista de hoy, Marta Mas, ya lleva una larga temporada viviendo y trabajando en Oxford. Oxford. Oxford. Oxford. Oxford suena tan ilustre que uno se imagina a los porteros de las discotecas oxonienses echándote a patadas en pies yámbicos.
Pero antes de hablar sobre Oxford y su prestigio intelectual, hay que aclarar algo importante sobre Marta. Marta es de Besalú. 
Me explico.

El puente de Besalú es precioso (fuente: Wikipedia)

Muchos habitantes de Barcelona suelen considerar que la Cataluña profunda comienza alrededor de Gerona. Para los habitantes de Gerona, la Cataluña profunda empieza a partir de Banyoles, donde yo crecí y uno se desayuna en barretina. Pero los habitantes de Banyoles, aunque no lo reconozcan, saben la verdad: la catalanidad profunda empieza en Besalú. 
Para entendernos. Si algún día Isona Passola ofreciera a David Lynch filmar un remake catalán de "Twin Peaks", Lynch acabaría escogiendo Olot. Pero antes pasaría por Besalú, y dudaría un instante.
Al final los de Banyoles y los de Besalú tenemos que resignarnos y asumir que Olot es el centro de la vida cultural catalana contemporánea. Tienen asesinos en serie, farmacéuticas secuestradas, asilos con enfermeros perturbados y hasta arquitectos ilustres. Ahora que lo pienso, nuestro querido Albert Coma también es de Olot, lo cual quizás ayude a entender por qué los dibujos animados de los créditos están llenos de tijeras homicidas ("prefieres recortar o ser recortado?").
Olot es, además, uno de los parajes más bellos de la península. Su paisaje está sembrado de volcanes, lava, basalto, y cada vez que llevo de excursión a amigos extranjeros, les visto con sombreros mexicanos y nos bebemos alrededor de la Fageda una botella de mezcal en homenaje a Malcolm Lowry. Algunos de ellos han regresado a sus países convencidos de haber estado en Teotihuacan: al final y al cabo, el catalán que se habla en Olot no es mucho más abierto que pronunciar Oxlakmul y Xlahpak del tirón (creedme, os lo dice un tipo de Banyoles).
Se comprenderá, en definitiva, que si Banyoles es el lugar idóneo para que alrededor de su lago crezcan directores de cine, y Olot es perfecto para macerar a artistas gráficos como Albert, en Besalú (que queda justo a medio camino entre ambas metrópolis) tenía que nacer una directora de producción perfecta como Marta Mas.
¿Por qué?
Porque todas las superproducciones internacionales que buscan una estampa medieval-medieval se ruedan en el puente de Besalú. Desde "El perfume" hasta "L'any de la croada" pasando por cientos de anuncios japoneses. De hecho, al lado de la carretera, frente al puente románico, hay un círculo rojo con una cruz en medio que pone "el trípode es carda aquí, collons". 
Marta Mas es lo más parecido a un autobús de la Teisa que fuera de Oxford al puente de Besalú: nació para coproducir.

Sí, el puente de Besalú es precioso (Wikipedia)
Pero no solo es precioso: ¡es que Marta evita las cámaras y no tengo más fotos suyas!

La filmografía de Marta quita el hipo. 
De hecho Marta ya había rodado con varios de nuestros protagonistas estelares, así que le impresionaban entre poco y nada: ha sido production manager de "Cargo" (con Tosar), "Los Totenwackers", "El espejo", "Blackout", "El truco del manco", "El kaserón", "Héroes", "Operación Malaya", "Hijo de Caín" (ahí estaba Coronado), ayudante de producción de "El año del diluvio", "Joves", "Salvador (Puig Antich)", "Las aventuras de Tadeo Jones", "Savage Grace" (ahí estaba Julianne Moore, que no llegó a pasarse por "Murieron", pero bueno...), traductora en "Bruc", etc. 
En el primer bloque de rodaje de "Murieron", Marta Mas empezó trabajando como jefa de producción, con Ángeles Hernández como directora de producción. Cuando Ángeles fichó por Zentropa, Marta ascendió a directora de producción. 
Por eso he pensado, de modo un tanto perverso, que la mejor forma de saber cómo trabaja Marta es preguntarle a Ángeles (puesto que ocupó su puesto, pensé que ahí podría haber carnaza a lo reality show).
El relato de Ángeles dice así: 
"Era la primera vez que trabajaba con Marta, y la conocí a través de Oriol, porque ellos ya se conocían de haber trabajado juntos en otras películas.
Marta tenía muchísima experiencia... además vivía en Besalú, lo cual nos venía perfecto...

 Marta, en Besalú: un precioso lugar (fuente Wikipedia)

Marta era muy currante y le hacía mucha ilusión rodar esta película. Su mayor virtud: ¡la paciencia! Ha hecho mogollón de películas, por lo cual conocía las rutinas profesionales mejor que nadie, y en este rodaje, tan poco ortodoxo, y con tanta improvisación, tenía que adaptarse y tener mucha paciencia, lo cual hizo muy bien... En cierto modo, aunque Marta sea joven, era como meter a alguien de la vieja escuela en un contexto de cooperativa, con una filosofía muy distinta, en la que todo el mundo tiene que buscarse la vida.  Pero era muy curioso, porque no era el típico rodaje de la-culpa-de-todo-es-de-producción, sino que de repente todos te ayudaban mucho, aunque fuera gente del equipo de foto... Así que Marta se metió en un rollo completamente diferente al habitual, y al principio le descolocaba que no hubiera una organización tan piramidal como suele haber en el cine. Para trabajar en producción como hizo Marta tiene que gustarte mucho mucho lo que haces y ser buena persona... Eeeeh... ¿se puede añadir que Marta es muy buena persona o quedará muy cursi?". 
Añadido queda.
Si notáis que responde por la izquierda es porque Marta Mas nos ha mandado las respuestas al cuestionario desde un teclado inglés.
Marta tiene la palabra:

- ¿Por qué pensaste que valía la pena participar en "Murieron..." de modo cooperativo?

- Por dos razones: una porque me encanta mi trabajo, y la otra porque tenía muchas ganas de trabajar con Isaki… y encima era en Girona, mi tierra.

- ¿Cuál fue para ti el momento más memorable del rodaje?

- Seguramente ver andar los pandas por la orilla del rio de Girona… Pese al calor [era el primer día de rodaje y, al parecer, el más caluroso del siglo], fue un gran momento.

- ¿Cuál es tu escena favorita de la película?

- Ya sé que me repito, pero el monólogo de Albert Pla es insuperable. Aún recuerdo el silencio en el set y las caras de la gente. Mi admiración por ese hombre en aquel momento no podía ser mayor.


 SEC. 34. MANICOMIO. INT/D.

Todos miran muy atentos a Albert, que parece haber entrado en un trance imparable.

ALBERT:

Pues a mí lo que me gustaría es que me parara la policía...
 

miércoles, 25 de marzo de 2015

ADRIÀ GUARDIOLA, LA CARA DEL EQUIPO

Adrià frente a la página en blanco
Foto: Óscar Fernández Orengo

Adrià Guardiola, eléctrico y ayudante de maquinista

"Era mi primera película y saber que era posible hacer cine así me pareció un sueño"

Si buscáis Adrià Guardiola en internet, veréis que los resultados son un perfecto resumen para definir el concepto de cultura imperante en los medios de comunicación españoles: un cocinero y un entrenador de fútbol. Lo más grave no es eso. Lo peor es que, por una vez, estoy completamente de acuerdo con los medios. 
Buscando a Adrià Guardiola voy a parar a La Opinión de Zamora y leo: "Guardiola puede ser el Ferran Adrià del fútbol".
Siguiendo esa lógica -silogismos y a lo loco- Adrià + Guardiola lo tiene todo para ser el nuevo mesías del tiki-taka cinematográfico, el cocinero de la próxima deconstrucción de la luz.
¿Por qué? Tengo pruebas.
Le he pedido al director de foto Diego Dussuel que me cuente de primera mano su experiencia trabajando con Adrià + Guardiola:
"Adrià va camino de ser director de foto, si quiere tiene todo el potencial para serlo. Como Iván Romero, Pablo Aybar... son gente que van a estar.
Adrià empezó la película sin saber seguro qué especialidad quería estudiar, si meterse en fotografía en el ESCAC o alguna otra rama, y durante el rodaje de la película decidió que sí haría foto, entró y de hecho creó que ya acabó... el rodaje ha sido tan largo que ha tenido tiempo de todo (risillas)"

En el barco nocturno hubo que arremangarse y remar
Fotos: Oscar Fernández Orengo
Diego continúa entrando en detalles de interés profesional: "Adrià es el guapo del equipo, era nuestra arma en representación del equipo de fotografía [sobre todo en liza con el departamento de arte, tan hiperactivo dentro y fuera de las canchas]. Adrià daba la cara masculina por todos nosotros... Fue uno de los practicantes más querido, disputado por todos los departamentos... Y creo que es de los pocos que hizo la película casi completa, empezó en el primer rodaje, en verano de 2012, rodando las escenas de Albert y Emma, y continuó hasta el final".
Que Adrià fue requerido por todos los departamentos lo demuestra que terminara la película trabajando como ayudante de maquinista, junto al exigente maestro David Arrés.
"Actitud y sacrificio son algunos de los valores de Adrià, Iván, Pablo y el equipo de eléctricos..." sigue Diego "nunca protestaron nada y eso que tenían marrones bonitos...".

Adrià cuando trabajaba de eléctrico y ayudante de maquinista a la vez
Foto: Óscar Fernández Orengo
En el tiempo que hemos tardado en rodar "Murieron por encima de sus posibilidades", Adrià ha trabajado en el equipo de cámara y el departamento de eléctricos de varios cortometrajes, el más reciente de los cuales es el multipremiado "Café para llevar", de Patricia Font (un corto con muchos pandas en el equipo...).
Uno de los primeros proyectos de Adrià Guardiola como cineasta documental lo llevó a la cuenca minera asturiana. Conoce las barricadas de primera mano. 

Adrià con Jacobo J. Zoe en Asturias
Foto: Xuan Bello (El comercio.es)

Acaba de terminar el cortometraje "Con vistas", realizado en el taller de Abbas Kiarostami, del que ha salido encantado. El corto ya ha sido seleccionado para el próximo Festival D'A.
Es probable que Adrià no tenga que volver a escoger nunca más especialidad y pueda seguir compaginándolas todas.


Adrià + Guardiola tiene la palabra:

- ¿Por qué pensaste que valía la pena participar en "Murieron" de modo cooperativo?

- Era mi primera película y saber que era posible hacer cine así me pareció un sueño. Como joven pájaro-idealista creo que el contenido y la forma tienen que ser coherentes y esta película me parece la perfecta puesta en práctica de ello.

 - ¿Cuál fue para ti el momento más memorable del rodaje?

- Los maravillosos días de rodaje en el hospital en Sant Feliu, ¡la gran família!

- ¿Cuál es tu escena favorita de la película?

- ¡Cuando los pandas usan la sierra eléctrica!



66. CAMAROTE SUITE. INT/D. 

Retomamos la situación de la primera secuencia. Los tres oligarcas, Susana Castro (Carmen Machi), Antonio Robles (Luis Tosar) y Gerardo Aguileras (Imanol Arias) frente a los osos panda, que les encañonan con sus armas.
Miguel (Raúl Arévalo) y Alberto (Albert Pla) les tienden tijeras, cuchillos y una sierra eléctrica. 


ALBERTO:
Ustedes escogen... ¿Prefieren recortar o ser recortados? 

Susana, Antonio y Gerardo se revuelven y protestan. Los sofocan a culatazos.